martes, 18 de marzo de 2014

LA ENTIDAD Y LOS SENTIDOS

NAMASTE…

“He tomado sobre mis espaldas el monopolio de mejorar sólo a una persona, esa persona soy yo mismo y sé, cuán difícil es conseguirlo." Mahatma Gandhi.

El hecho de hacer parte del reino animal obliga al hombre a permanecer en un ambiente de sobrevivencia y competitividad, lo que exige generar continuas reacciones, las mismas que dan una marcada preponderancia a las funciones que deben cumplir todos y cada uno de los órganos sensoriales de la entidad humana.
Dicha entidad inmersa en el cuerpo humano, conforma ese maravilloso aparato de vida que es absolutamente sorprendente en todos sus aspectos de renovación, estructura y funcionamiento.
Para citar sólo algunas de sus más destacadas características de integración se mencionan los siguientes datos: Dispone de 800 mil millones de células trabajando en armonía y sin cesar en cada instante y durante toda la vida.
Maneja veinte mil millones de neuronas al unísono, que cuentan con la ayuda de cien mil millones de receptores visuales que detectan el movimiento, el color y la luz; contando además con veinticuatro mil millones de filamentos auditivos que reaccionan ante el más leve sonido dentro de las frecuencias audibles; quinientos mil detectores táctiles, doscientos mil detectores de temperatura y cuatro millones de sensores del dolor.
Es realmente impresionante y en muchos casos ni cuenta se da el observador de su imperiosa existencia.
Para hacer funcionar su motricidad utiliza 500 músculos, 200 huesos y 7.000 nervios, todos en absoluta sincronía.
El corazón emite 36 millones de latidos al año, que impulsan los 4 litros de sangre, que contienen 22 millones de células y se renueva permanentemente, a través de un recorrido de más de 100.000 Km a través de venas y arterias, esto es, mueve cerca de dos millones de litros al año, que son oxigenados por los 600 millones de alvéolos de los pulmones, los cuales limpian el aire que ingresa al cuerpo incansablemente.
Pues bien, los sentidos son el resultado primigenio de la evolución de los seres vivientes, ante de la imperiosa necesidad de disponer de una serie de mecanismos adecuados que permitan la sobrevivencia de cada especie.
Si bien el organismo humano posee millones de órganos sensitivos, en realidad son las interpretaciones de los diferentes sentidos las que proporcionan toda aquella información vital que permite al hombre experimentar el vínculo interno existente con el entorno, de una manera confiable e independiente.
Además, desde el punto de vista fisiológico, la mente como elemento latente del cuerpo humano, necesita recibir de forma oportuna, la información relevante sobre el correcto funcionamiento de los órganos internos, para así propiciar su homeóstasis o sea, su propio, profundo y constante estado de equilibrio.


Partiendo del concepto tradicional que indica que son cinco los sentidos y que cada uno de ellos, actuando en forma independiente, produce las sensaciones del tipo: visual, táctil, auditivo, gustativo y olfativo, sin embargo, sólo cuando actúan mancomunadamente, es que se producen los efectos más notables, por ejemplo: la vista asociada con el tacto da la esencia de lo material, con el oído de lo impactante, con el gusto de lo estético, con el olfato de lo característico y así sucesivamente. Foto: Michael Freeman/MRI Scan por John Belliveau, NMR Center, Massachusetts General Hospital.
Esta es la manera, como gracias a los registros de la memoria, es posible que la mente configure las texturas, formas y cualidades que conforman la apreciación del mundo circundante con mayor amplitud.
Sin embargo, si el observador toma en cuenta la descripción definitoria que dice que: ‘Los sentidos se pueden definir como las percepciones debidas a un tipo de célula sensorial que responden a una energía física específica, y que se corresponden con una zona específica del cerebro donde se interpretan las señales, entonces como consecuencia de éste simple planteamiento, se amplía el número de los sentidos que son reconocibles.
Por lo tanto, a los cinco sentidos aristotélicos que reciben los mensajes del exterior, resulta conveniente añadirle otros portadores de mensajes internos derivados de la propiocepción de una serie de sensaciones internas como son por ejemplo: el termómetro, que percibe la temperatura, dolorómetro que detecta el dolor y su intensidad, o el sentido del equilibrio y la orientación, que perciben la posición de cada una de las partes del cuerpo o cenestesia, que es la facultad que maneja tanto el movimiento, como su ritmo.
Es más, se agregarían al concepto de sentidos, algunas otras capacidades que si bien y por supuesto aún no son aceptados propiamente como tales y que por ende, al no ser reconocidos en específico, no se les asigna la relativa relevancia que ellos se merecen.
En general son ellos de carácter intuitivo y se relacionan con el radar-magneto, el primero asociado con la captación de los reflejos ligados al movimiento y el segundo ligado con aquellas ondas magnéticas que se emiten y se perciben, ya sea en forma de fuerzas de atracción o de rechazo.

INTERRELACIÓN SENTIDOS/CHACRAS
 Sentido
Sensación
Chacras (12)
Tacto
Corporal
Muladhara-C
Olfato
Analítica
Swadhisthana-F
Gusto
Recordatoria
Manipura-F
Vista
Sensorial
Anahata-F
Propiocepción
Probable
Vishuda-F
Cenestesia
Motriz
Ajna-F
Oído
Posible
Sahashara-C
Orientación
Realizativa
Vishuda-P
Atención
Evocativa
Swadhisthana-P
Magneto
Memorial
Manipura-P
Equilibrio
Perceptiva
Ajna-P
Múltiple
Emotiva
Anahata-P
 Dennis Hebron.

En retrospectiva, a fines del siglo XVIII Franz A. Mesmer, formuló la ‘Teoría del Magnetismo Animal’, que sostiene que todo ser vivo irradia un tipo de energía similar, o por lo menos parecida al conocido magnetismo físico de los cuerpos, esta vez asociándolos con el carisma, el cual se transmite de unos seres a otros y cuya fuerza llega inclusive a tener ciertas aplicaciones terapéuticas.
Por su parte, el profesor José Luis Bardasano, de la Universidad de Alcalá de Henares, quien es uno de los mayores especialistas en temas relacionados con el bio-electromagnetismo, en su ponencia sobre el tema titulada: “Electromagnetismo, glándula pineal y salud pública”, corrobora como se indicó, que en el organismo existen dos sistemas internos de comunicación: el de base química y el de base eléctrica.
Más allá de su capacidad fotosensible, los últimos estudios científicos insisten en que la glándula pineal, es asimismo un tipo de magneto-receptor, es decir, resulta sensible a los campos magnéticos y transforma sus ondas en estímulos neuroquímicos.
El primero de los sistemas trasmisores, es el endocrino, cuyas señales de información o mensajeras son las hormonas que facilitan la transmisión a través de los canales de información disponibles: vasos sanguíneos, vasos linfáticos, canal neural, etc., alcanzando los denominados órganos diana o efectores.
El segundo, es el sistema nervioso, donde las señales transferidas son electromagnéticas y poseen una red de distribución con centros de acopio y ”subestaciones”, que se asientan sobre y dentro de las células neuronales o neuronas, alcanzando en su espectro los músculos, el corazón, las glándulas, etc.
A través de la evolución, estos dos sistemas han evolucionado paralelamente y colaboran mutuamente desde su origen, siempre en perfecta armonía cronobiológica.
La cronobiología, es la ciencia que estudia los ritmos. Pues bien, sucede que los ritmos y los ciclos que en estos dos sistemas se producen, están coordinados directamente por la función de la “glándula pineal” o tercer ojo.
El profesor Bardasano ratifica que la luz, es el temporizador o sincronizador principal de los ciclos vitales, mientras que los campos electromagnéticos, constituyen un mecanismo sincronizador adicional complementario y necesario.
Los estudios realizados han llevado a concluir que las alteraciones electromagnéticas, al igual que lo hace la luz, interrumpen el proceso de secreción de melatonina.
Una exposición continuada a la luz y la consiguiente reducción de actividad en la glándula pineal, provocan casos habituales de fatiga, estrés, cambios de humor, trastornos del sueño, rendimiento profesional disminuido, depresión e incluso, hasta inducen riesgos de padecer cánceres tales como el de mama.
Según Bardasano, no sólo se ha de tener cuidado con las alteraciones provocadas por los campos electromagnéticos artificiales (antenas, telefonía, radares, etc.), sino también con las variaciones de los campos magnéticos naturales, como son los que pueden ser los provocados por la presencia de fuertes tormentas solares.
Así, la glándula pineal sería receptiva no sólo a las ondas emanadas del campo geomagnético, sino a otras tan importantes como la resonancia Schumman o las micro pulsaciones de origen cósmico y de cualquier campo ELF o de baja frecuencia en general. En todo caso, parece indudable que existen muchos estímulos que no se perciben de modo consciente, y por lo tanto, no es posible evaluar de una manera racional, para determinar con cierta precisión el modo cómo afectan el funcionamiento del individuo.
Algunos que son bien reconocidos, llegan a ser importantes. Ello constituye por ejemplo, el origen de las denominadas "corazonadas' o de los impulsos que tradicionalmente se han manifestado en el argot común, como 'intuiciones”.
Desde un punto de vista espiritual, las doctrinas esotéricas de Oriente se refieren ya desde hace milenios a la glándula pineal como un Tercer Ojo, capaz de hacer consciente la realidad espiritual del ser humano, tanto así, que lo señalan como el punto de unión entre el mundo físico y las dimensiones superiores del Universo.
Precisamente, ciertos estados son causados por esta situación de introspección que proporcionan los estados de duermevela o semi-vigilia, a los que antes se hacía referencia, ya que sus efectos se hacen altamente apropiados para conectar al observador, con el mundo inconsciente, sea por medio de los propios recuerdos, o a través de la memoria colectiva y quién sabe cuántas posibilidades más, que sólo con el debido entrenamiento, se le permitiría descubrir a cada observador en su debida oportunidad.
Se sabe que la segregación abundante de melatonina, se reduce drásticamente a partir de los siete años de edad, período en el que también tienen lugar otra serie de cambios en la estructura cerebral. Este hecho ha llevado a muchos investigadores a interesarse por la posible vinculación entre tales cambios y las capacidades psíquicas de muchos niños de menor edad, entre ellas la del tan controvertido fenómeno de los „amigos imaginarios".
Siguiendo con estos asuntos, el profesor Sergio Felipe de Oliveira, neuro-científico de la Universidad de Sao Paulo, quien lleva años investigando casos de tipo extrasensorial, o relacionados con clarividencia, sostiene que las capacidades mediúmnicas, también estarían vinculadas con la presencia de una mayor o menor cantidad de cristales de hidroxiapatita en la epífisis.
Sea como fuere, mediante la disciplina y la práctica continúa de ciertas disciplinas, la activación de la glándula pineal se convierte en un llano camino para acceder a experiencias subliminales que hacen darle otro sentido a la vida, dando cuenta entonces, que no todo se mueve bajo las reglas de lo material y lo lógico, sino que hay otros mundos tan reales o más, que ese limitado que se alimenta continuamente.
Y si no se quiere ir tan lejos, tampoco parece poca recompensa, el lograr acabar con el alto nivel de estrés diario, evitar problemas cardiovasculares y obtener cierta serenidad para ver las cosas desde una perspectiva más positiva. Todo lo anterior, lleva a establecer relaciones más armónicas y sensibles con los demás, las cuales mejoran sobremanera la calidad de vida. De cada cual depende el uso que le se quiera dar a la influencia de su glándula pineal y hasta dónde se quiera llegar en el intento.
En este punto se debe recordar que las sensaciones, son los mecanismos que tiene el cuerpo para procesar todos los estímulos que recibe: luz, sonido, sabor, frío o calor, dolor, energía, peligros, aceptación, olor, incluso caricias, rasquiña, cosquillas, besos y todos los demás estímulos sensoriales captados durante el transcurso del diario vivir.
Los sentidos perciben a partir de unidades que comprenden un terminal periférico o receptor, una vía sensitiva, compuesta por la estructura neuronal periférica que comunica y una estructura central que interpreta las sensaciones, esto es, por medio de las dendritas y neuronas sensitivas ubicadas en las diferentes capas de la corteza cerebral, en los lóbulos respectivos.
Así, la vista está relacionada con la capa occipital, el tacto con la parietal, el oído con la temporal y el olfato y el gusto, con la frontal. Los receptores pueden ser externos como la superficie de la piel, las mucosas, los ojos y los oídos, los cuales reciben estímulos del entorno; internos que se localizan dentro del cuerpo y son estimulados por actividades que se realizan en los órganos, o propios que se ubican en músculos, tendones, articulaciones y oído interno.
Los receptores son muy diversos en forma, tamaño y estructura y asimismo se clasifican de acuerdo con el tipo de estímulo al que responden, pueden ser:
Ø Químicos: excitados por las sustancias químicas en solución, como el gusto y el olfato.
Ø Mecánicos: excitados por presiones tipo mecánico, como el tacto y del oído.
Ø Fotónicos: excitados por la luz y las radiaciones como la vista.
Ø Térmicos: excitados por cambios de temperatura como el tacto.
Ø Energéticos: excitados por ondas eléctricas como ciertos niveles de percepción refleja.

Cada sentido realiza una importante función independiente o conjunta, la cual permite al individuo relacionarse adecuadamente con el medio circundante.
Aristóteles sostiene que todos los sentidos están referidos a la substancia, que es fundamento de toda entidad, entendiéndose como substancia, la porción de materia y energía de la que están formados los cuerpos, que comparte determinadas propiedades intensivas, y que no necesitan de algo anterior para existir.
En efecto, de la substancia se comprueba que ocupa un lugar en el espacio, que tiene determinada forma, densidad, color o que padece de tales o cuales características, entonces se colige que se trata de una entidad, cuyo efecto o bien sus aspectos inherentes, están referidos directamente a ella.
De todas maneras, cualquiera que sea el tipo de sensación que prime, visual, táctil, auditiva, gustativa, olfativa, refleja, magnética o de carácter múltiple, éste evento conlleva un elemento de comprensión, que para efectos prácticos su explicación es traducida por medio de la funcionalidad del lenguaje, gestos, movimientos o reacciones de aceptación y asociación.
RELACIÓN SENTIDOS – HEMISFERIOS CEREBRALES

Dennis Hebron.

Así su reflejo aparece en manifestaciones de la conducta o la personalidad, que de algún modo, interpretan o discriminan los mismos sentimientos captados, que producen iniciativas o juicios de interpretación afines en términos generales, aun cuando son netamente individuales en el fondo.
Así, los sentidos como medios de conectividad del hombre con su mundo exterior e interior, permiten la confluencia de todas las manifestaciones y procedimientos que dan lugar a la diferenciación de las ideas y sustancias, junto con sus efectos, en un todo, de acuerdo con la percepción propia, de cada individuo en particular.

“Si ya sabes lo que tienes que hacer y no lo haces, entonces estás peor que antes”. Confucio.


Fuente: Mi libro: “UN SENDERO A LONTANANZA”.

Autor: Daniel García Vanegas.


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