martes, 22 de abril de 2014

LA TEMPORALIDAD

“El tiempo es un gran maestro que arregla muchas cosas”. Pierre Corneille.

Históricamente el tiempo no se ha podido definir con absoluta claridad, pues siempre ha estado referido tanto a ciertos sucesos, como a su registro.

De alguna manera se asimila a un intervalo o lapso de duración de su transcurrir, sirviendo de base para establecer el mejor punto de referencia posible, en especial, para la ubicación del acaecimiento de un suceso.

Esto es evidenciado por la forma como se precisa en las narraciones, utilizando por facilidad, términos como el «antes», el «ahora» y el «después» o el «entonces» expresados como los momentos a referirse y en el mejor de los casos, se acude a reseñar las fechas tomadas del calendario, horas o instantes como una manera válida de medición o como un no menos valioso, punto de registro.

Pues bien, el calendario es el instrumento de medida orbital de la tierra. Sucede en cuanto la Tierra gira durante un año de 365 días alrededor del Sol, mientras el día de mide por la rotación que realiza sobre su propio eje durante un plazo de 24 horas. Por su parte, la Luna que coincide en su plazo de rotación y traslación con el de Tierra, igual gira alrededor de la tierra, por espacio de 28 días del llamado ciclo lunar, cuyo múltiplo 13, se aproxima al solar,  más no coincide exactamente.

Para el cálculo normal del paso del tiempo relativo a la tipología del mes, se toman dos ciclos:
ü  El artificial o gregoriano, método por tradición aceptado según lo ha establecido el calendario occidental que es el que por su amplia difusión impera hoy y que corresponde más a una medida irregular y arbitraria derivada de los caprichos de las decisiones de una sucesión de gobernantes y que para el caso, es identificado como12:60.

ü  El natural o lunar derivado del calendario sagrado Maya o Tzolkin que es referido matemáticamente como 13:20. Los Mayas desarrollaron una inteligente formulación matemática, la cual marca con mayor precisión el orden sincrónico que corresponde al tránsito de la tierra dentro del sistema estelar galáctico siguiendo con lógica su movimiento de traslación anual. Según su análisis, lo hace durante trece períodos lunares de 28 días cada uno. Este modelo cubre 364 días del año que equivalen a 52 semas de 7 días, quedando un día y un cuarto de día sin cubrir que aparentemente es el tiempo que gana la velocidad al navegar en el mismo sentido de la rotación dextrógira del planeta, ya que como prueba, la luna, el sol y las estrellas, aparecen por el oriente, todo, en función del modo de giro de la rotación del planeta. Complementa el cuadro, el hecho que cada estación tiene un tránsito orbital exacto de 91 días que suceden entre cada solsticio y el siguiente equinoccio.

Nota: La notación numérica, 12:60 y 13:20, muestra el primer dígito referido al número de períodos y el segundo, al múltiplo matemático escalar, utilizado en su cálculo.

Pues bien, al poner en duda lo correcto del funcionamiento del sistema calendárico gregoriano hoy vigente, sólo queda por analizar más en detalle, la conveniencia de implantar el uso del sistema natural lunar.

Para efectos del análisis comportamental humano, el calendario sagrado Maya o Tzolkin que se relaciona con la ‘tabla de permutaciones’ o Buk-Xoc, funciona por medio de la interacción de trece tonos galácticos, representados por las articulaciones del cuerpo humano y los periodos lunares, con los veinte sellos solares del ciclo impresos en los dedos de manos y pies, también asociados con los veinte aminoácidos del ADN, modelo que según sus enseñanzas, marca la energía regente cada día. Así, a cada persona le corresponde un Kin o ‘energía de movimiento’, en todo caso, definida por el día de nacimiento individual.

Puede decirse que los 260 giros o combinaciones posibles dadas en el Tzolkin son la denominada: ‘Sagrada cuenta de los días de la mente’, donde Tzol es cuenta, Kin es día y Maya es mente. Entonces, 13 Tonos galácticos x 20 sellos solares = 260 kin del ciclo Tzolkin.

Trece son los tonos galácticos o poderes de la creación y cada uno conlleva un grado de vibración energética o energía Yin, femenina lunar. Cada Tono tiene un nombre, una acción, una esencia y una función de poder creativo.

TZOLKIN - TONOS GALÁCTICOS

Nombre
Acción
Energía
Esencia
Función
HUN
Atraer
Magnética
Propósito
Unificar
KA
Estabilizar
Lunar
Desafío
Polarizar
OX
Unir
Eléctrica
Servicio
Activar
KAN
Medir
Auto Existencia
Forma
Definir
HO
Comandar
Armónica
Esplendor
Empoderar
UAK
Equilibrar
Rítmica
Igualdad
Organizar
UUK
Inspirar
Resonante
Armonización
Canalizar
UAXAK
Modelar
Galáctica
Integridad
Armonizar
BOLON
Realizar
Solar
Intención
Pulsar
LAHUN
Producir
Planetaria
Manifestación
Perfeccionar
BULUC
Divulgar
Espectral
Liberación
Disolver
LAHAC
Universalizar
Cristal
Cooperación
Dedicar
OXALHUN
Trascender
Cósmica
Presencia
Perdurar

Complementando el cuadro anterior aparecen los 20 Sellos Solares que igual, cada uno se asocia con un nombre, una esencia, una acción y un poder. La combinación de los sellos con los tonos producen los Kin, que en general influyen en los comportamientos individuales.


TZOLKIN – SELLOS SOLARES

Número
Nombre
Sello
Esencia
Acción
Poder
1
IMIX
Dragón
Ser
Nutrir
Nacimiento
2
IK
Viento
Aliento
Comunicar
Espíritu
3
AKBAL
Noche
Intuición
Soñar
Abundancia
4
KAN
Semilla
Atención
Atinar
Florecimiento
5
CHICCHAN
Serpiente
Instinto
Sobrevivir
Fuerza vital
6
CIMI
Lazo
Oportunidad
Igualar
Muerte
7
MANIK
Mano
Curación
Conocer
Realización
8
LAMAT
Estrella
Arte
Embellecer
Elegancia
9
MULUC
Luna
Flujo
Purificar
Agua Univ
10
OC
Perro
Lealtad
Amar
Corazón
11
CHUEN
Mono
Ilusión
Jugar
Magia
12
EB
Humano
Sabiduría
Influenciar
Voluntad
13
BEN
Caminante
Vigilancia
Explorar
Espacio
14
IX
Mago
Receptividad
Encantar
Atemporalidad
15
MEN
Águila
Mente
Crear
Visión
16
CIB
Guerrero
Intrepidez
Cuestionar
Inteligencia
17
CABAN
Tierra
Sincronía
Evolución
Navegación
18
ETZNAB
Espejo
Orden
Reflejar
Sin fin
19
CAUAC
Tormenta
Energía
Catalizar
Autogeneración
0
AHAU
SOL
Vida
Iluminar
Fuego univ

Por otra parte, muchos otros intentos de definir el tiempo, sólo se refieren a su naturaleza, aun cuando en su verdadera interpretación se crean dudas, así, lo único cierto a la luz de la explicación científica actual, es que el tiempo, no es una dimensión en el espacio, como fue la creencia popular más común, durante muchos siglos.

Perceptivamente para el individuo desapercibido, su transcurrir sugiere que el tiempo se origina en algún momento y debe terminar en otro, ya que son las vivencias, las que permiten experimentar su recorrido.

Sin embargo, independientemente de la forma cómo se perciba el lapso entre el «entonces» y el «ahora», el tiempo siempre ha estado presente en el permanente transcurrir de la vida, actuando como un hilo conductor que une lo anterior y lo actual, de forma que su simple existencia, permite intuir e inclusive con cierto grado de precisión, predecir la forma de programar lo futuro.

El tiempo, es al mismo tiempo objetivo y subjetivo. Es objetivo pues matemáticamente se trata de una progresión lineal que acompaña el cambio universal.

Y es subjetivo, ya que es se trata de una tasa de procesamiento medible de una manera integral que además, permite la inclusión del registro de los eventos en la conciencia individual y aplica en la formulación del cambio, de la conciencia colectiva.

Vista a nivel individual, la comprensión del tiempo está lejos de ser aclarada; aunque se sabe que tiene que ver con la sensación de velocidad resultante de su transcurrir que queda registrado en la conciencia.

Entonces, existe una estrecha relación entre la conciencia y la velocidad de percepción asociada con el transcurso del tiempo.

Son varios los elementos que alteran la percepción humana sobre la velocidad del paso del tiempo.

Tal vez el primero, es el volumen del registro de información almacenado en la memoria-conciencia; pues cuanto mayor sea dicho volumen, da la impresión que el tiempo pasa más rápido. Por lo contrario, ante un volumen de información disponible reducido, aparentemente se percibe lento el paso del tiempo.

Además, a mayor información, mayor es la conciencia, por lo tanto, con el paso del tiempo, su volumen es más amplio e incluyente. Así el pasado sirve de apoyo para la toma de decisiones y con buen criterio, cada vez se hace más acertado el individuo, en la forma de prever el futuro.

La experiencia también altera la manera de sentir el paso del tiempo. Un evento repetido muchas veces, por ejemplo una rutina, hace que la sensación del tiempo casi desaparezca. Mientras la introducción de una nueva acción o una novedad en el proceso, hace que aparentemente, el tiempo se extienda.

El proceso de aprendizaje, por el esfuerzo implícito que conlleva, hace que el tiempo se experimente como más prolongado. Por ello, en general el tiempo se presenta más acelerado para las personas mayores quienes comentan que la vida pasa muy rápido, esto posiblemente se debe a que la transformación de los hechos cotidianos a experiencia, se efectúa a un ritmo más elevado, aun sin contar con una mayor intensidad posible.

El estado de ánimo igualmente interviene en dicha apreciación. Cuando se experimenta felicidad, el tiempo pasa volando. En contraposición, ante la tristeza, parece que el tiempo se extiende una eternidad. Esto determina que los estados de mayor intensidad de conciencia, marcan una sutil utilización del tiempo, pues ante el estímulo positivo, el tiempo es más liviano, ligero o aparentemente pasa más rápido, pues así, la energía positiva está estimulada y compromete un menor uso, de los estados de conciencia.

Por su parte, la carga negativa hace el tiempo más denso, más pesado y más lento, ya que requiere de mayor decisión y empeño, para procesar las experiencias.

Igual, la aceptación o el rechazo de alguna manera influyen en la alucinación de relatividad del tiempo. La aceptación influye en la velocidad de procesamiento de la experiencia, mientras la resistencia desacelera o frena la tasa de procesamiento, esto es, modifica la experiencia de sensación de paso del tiempo.

La Intensidad del momento, de forma similar tiene que ver con la sensación de transcurrir del tiempo. No es lo mismo dormir que por ejemplo estar ante un inminente peligro, pues aunque transcurran los mismos minutos cronológicos, la representación del lapso de tiempo en la mente, es absolutamente diferente.

Por otra parte, la velocidad de procesamiento y la sensación del paso del tiempo, en algunos casos cumplen una función inversa.

Al estar en un estado superior de manejo de cualquier situación, el proceso se percibe más rápido y por lo tanto, el tiempo aparentemente es más corto, mientras que ante nuevas experiencias o cuando la capacidad de procesamiento de las experiencias se encuentra en un estado inferior de manejo, el tiempo se percibe más largo.

Cuanto mayor sea el estado de consciencia, mayor será la posibilidad de incluir más elementos del pasado o aspectos del aprendizaje adecuados, en los procesos del pensamiento.

Cuando el análisis basado en la retroalimentación y la experiencia es continuo, la mente produce más opciones de los posibles escenarios futuros que se van creando cada vez, de una forma más óptima.

Según los Vedas, cuanto mayor es la conciencia, más rápido pasa el tiempo. Indican que para una persona iluminada, ‘el cuerpo de causalidad’ denominado el alma, el tiempo es tan acelerado que el paso de toda una vida se le llega a antojar como si fuera un solo día, confirmando de esta forma, la verdadera concepción, de la innegable relatividad del tiempo.

El pasado ya está establecido y no cambia, y sólo los recuerdos permiten una vista al pasado. Lo que sí está cambiando permanentemente, es su interpretación.

Cuando el pasado produjo resistencia, luego se interpreta como un perjuicio que actúa en el presente como un detrimento. Cuando el pasado ha generado aceptación, posteriormente se interpreta como un recurso positivo que faculta el presente y apoya el futuro.

Es interesante resaltar que el cambio voluntario del nivel físico del tiempo es posible, por medio del cambio consciente de uso del mismo.

Su modificación permite, como base de referencia, volverlo más denso y lento en comparación con niveles normales experimentados en los más altos estados de cualquier proceso.

Como ejemplo se propone un ejercicio para manipular la sensación de extensión del tiempo.

Tómese mayor tiempo que el normal para ejecutar cualquier acción que habitualmente se haga en forma automática, entonces se resalta que simplemente por este medio, se logra tener una experiencia real, de la supuesta prolongación del tiempo.

La sensación opera del mismo modo, cuando voluntariamente se acelera el transcurrir de la acción, buscando hacerla en un menor lapso de tiempo que el utilizado en forma habitual.

Por tanto, en la medida en que crezca la conciencia, se incrementa la capacidad de cosechar cantidades cada vez mayores, de valiosas lecciones cultivadas en el pasado.

Si bien los eventos son temporales, la conciencia de la experiencia adquirida perdura para siempre.

El potencial del futuro radica en lograr mejorar la percepción, en la medida de la influencia tomada de la colección de los aprendizajes pasados y así, conseguir que intervengan activamente en la decisión y uso de las mejores formas de hacer las cosas, esto, tomado como una definitiva contribución de lo que comúnmente se llama la incidencia del tiempo, en la construcción de una mejor vida.

“El tiempo no es lo que parece. No fluye sólo en una dirección, el futuro existe simultáneamente con el pasado”. Albert Einstein.

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Fuente: Mi libro: “UN SENDERO A LONTANANZA”.

Autor: Daniel García Vanegas.

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