viernes, 13 de junio de 2014

LOS IMPEDIMENTOS



En todas las cosas humanas, cuando se examinan de cerca, se demuestra que no pueden apartarse los obstáculos sin que de ellos surjan otros”. Nicolás Maquiavelo.

Existen muchos impedimentos que no permiten al hombre disponer de libertad interna total, entre ellos se destacan:

ü  La Ignorancia. Consiste en la falta de conocimiento, es un obstáculo ya que para elegir algo, es preciso saber. El mejor consejo para obtener la libertad es abrir horizontes, que muestren nuevas posibilidades. Muchos fracasos se deben a una elección incorrecta, por ignorar otras opciones que estarían en mejor consonancia con las cualidades del sujeto.

ü  La Violencia. Es una fuerza de origen externo, sea física o psíquica, ante la cual es muy difícil o imposible resistirse. Ella puede debilitar la libertad del sujeto, hasta el grado de suprimir toda responsabilidad en lo que se refiere a la conducta asumida en los momentos de su presión-acción.

ü  El Miedo. Consiste en la perturbación emocional producida por una amenaza inminente, y se constituye en un obstáculo ya que en casos extremos de terror o pavor, puede producir un bloqueo completo de las facultades superiores, causando que todo lo que se ejecute en esos momentos, pierda el carácter de acto racional humano, pues el sujeto así influenciado, no puede responder racionalmente ante ello.

ü  La Ira. También conocida como cólera o enojo, al igual que otras emociones intensas o las pasiones, producen una fuerte limitación en la capacidad de elegir libremente. Emociones como el odio, la tristeza, la alegría, los celos, la envidia y el amor, son respuestas funcionales orgánicas de adecuación o de inadecuación a los eventos, y producen aceptación o de rechazo, por parte del sujeto cuando percibe una situación ya sea afín o discordante al estímulo que las impulsa. La emoción llevada a cualquier extremo, recibe el nombre de pasión. La palabra "sentimiento" expresa casi siempre lo mismo que la palabra “emoción”, sólo que el primero se refiere a un fenómeno persistente, mientras el segundo es casual.

ü  Los Desajustes Psíquicos. Son trastornos clínicos que debilitan la libertad, debido a que la persona se siente atada a ciertos patrones de conducta, a mecanismos de defensa y a lo que le dicta el autoconcepto producto, de emociones exageradas, como la ansiedad y la angustia, entre los cuales, se destaca la neurosis.

Más allá de lo anterior, gráficamente, se indica que poner un dedo sobre la estufa caliente, informa a la persona cuál puede ser un resultado futuro a partir de la repetición de la misma acción.

De la misma forma que recibir la dieta de los padres sobre lo que se ha comer, marca la tendencia de la alimentación desde una etapa temprana. Es más, por ejemplo, ser abusado, desencadena que se evite aceptar la bondad y se pierda la confianza.

Las sucesivas experiencias de cada momento, dan la retroalimentación, que a su vez permiten ajustar la lente de la de la vida. En una escala sociológica mayor, las creencias son en su mayoría, determinadas por los medios que controlan el acceso a la información y por la estructura comunitaria, incluida la educación, pues son estas instituciones, las que determinan los juicios y definen los comportamientos que son esperados, como resultado de estos ser recompensados o castigados.

La investigación antropológica sostiene que la visión del mundo dominante para el siglo XXI, muestra que la amenaza de guerra se sigue considerando como un medio viable o necesario de la solución de problemas, o que el hambre es inevitable para algunas personas en este planeta; y que además, es adecuado para algunos sistemas, la imposición de impuestos y el control de los actos de los demás, aún en contra de su voluntad.

Todo ello da como resultado una élite bien organizada, que es la que posee los sistemas a través de los cuales se difunde la información, se determinan los valores y se toman ciertas decisiones verdaderamente trascendentales.

En general, la gente conoce el rumbo del camino de sus creencias y el impedimento que representa seguir ciegamente su mandato.

Empezó siguiendo los líderes natos tribales, que pasaron luego en forma "real" a ser gobernantes, para derivar en señores feudales que asumieron la connotación de nobles, y a su vez dieron paso al dominio de la Iglesia, hasta llegar al "Estado-gobierno”; más tarde el control pasó a manos de la burocracia que se fortaleció por la posesión de empresas, muchas de las cuales aún ejercen cierto grado de control, y por último llegó el dominio de los grandes bancos, que manejan las empresas, los estados y sus gobernantes, instituciones que aparente y visiblemente permanecen en posición de dominio, sin detentar el verdadero poder, ya manejado en otros estratos.

En la parte superior de la pirámide de poder, se ubican unos pocos individuos, por lo general, miembros de sociedades secretas como el Consejo de Relaciones Exteriores, la Mesa Redonda, el Instituto Real de Asuntos Internacionales, el Grupo Bilderberg, la Comisión Trilateral, entre otros. Ellos, usan los medios de comunicación, la educación, las pirámides farmacéuticas y los militares para controlar todo y para dar forma a la estructura del pensamiento, y por tanto, impiden el comportamiento libre, ya sea de forma subliminal, o través de manipulación de la mente en formas sutiles; aun cuando si llega a ser necesario, pasan a usar la coacción y la violencia.

Para el observador, resulta de vital importancia considerar las fuentes que inducen la motivación y que proveen la financiación de aquellos medios que están dando forma a la actual visión del mundo: las fuentes de noticias, los modelos a seguir, todo centrado en organizaciones científicas y religiosas, en los empresarios, en la educación, etc.

Hoy, se está en la carrera de un mundo en poder de pocos ricos, con miles de millones de personas sometidas a sufrir su mandato y su maltrato e impedidas de ciertos derechos naturales. Son pocas muy las voces que se alzan independientes como por ejemplo: la sección de análisis de la dominación global del Programa Prosperar y no por accidente, sino como respuesta, por medio del desarrollo de un plan deliberado.

Resulta difícil imaginar la visión del mundo que tienen las personas que se pasan el día y la vida planeando como explotar a los demás, sin importar que se les cause sufrimiento o inclusive, llegan hasta la eliminación de las voces que se les oponen. Sin embargo, es fundamental tener en cuenta este fenómeno, cuando se quieren proteger unos de otros, de la misma forma como se debe cuidar el hogar planetario, para desviar la dirección que la humanidad lleva hacia un constante deterioro.

Si la base de la educación fue la intimidación, o si enseñó que estaba bien el estar bajo control o que ser controlado y que ser dependiente tiene sentido, entonces lamentablemente, los sistemas políticos y económicos actuales, no recompensan esta enseñanza y por el contrario impiden el crecimiento de las personas. Ahora bien, libertad es la capacidad de resolverse a obrar a partir del discernimiento y la deliberación, con plenitud y normalidad. Para su adecuada aplicación se destacan las siguientes formas:

Ø  Libertad de conciencia moral, para alcanzar una vida sana, coherente y equilibrada desde el interior del ser.
Ø  Libertad de expresión, para comunicarse y poder difundir las ideas y promover el debate y la discusión abierta.
Ø  Libertad de reunión como garantía para asociarse con cualquiera, especialmente con aquellos que comparten ideales y trabajan por los mismos ideales.
Ø  Libertad gobernar y ser gobernados y para elegir responsable y pacíficamente a los gobernantes.

Por todo ello, la libertad parece ser el bien más preciado que posee el ser humano. Sin embargo, del buen uso de la libertad y del discernimiento, nace la responsabilidad moral individual, como causas primigeas, que producen los efectos resultantes traducidos en actos humanos, pues si ambos elementos han coexistido en la toma de una decisión, también a su efecto conjunto, se le atribuye la imputabilidad del acto.

Ahora bien, si el acto imputado va en contravía del sentido moral, se juzga que el hombre ha obrado mal; más si el acto está de acuerdo con el sentido moral, se juzga que el hombre ha obrado bien; he aquí el origen de la calificación del mérito o desmerecimiento de las acciones humanas. Por consiguiente, los elementos que con responsabilidad moral rigen los actos humanos, adquieren el carácter de ley y en su violación o tergiversación, se construyen paradojas que sumergen los principios morales, en aparentes laberintos sin salida.

Una paradoja, del latín paradoxus, derivada del griego, es una figura retórica que consiste en la utilización de expresiones sobre situaciones que envuelven una franca contradicción. Significa que, más allá de las condiciones contradictorias, ambos factores presentados, resultan válidos, reales o por lo menos, verosímiles. Por ejemplo, he aquí algunas de las muchas paradojas que trae consigo la modernidad, que afectan las buenas costumbres e impiden la aplicación actual de unos sanos conceptos de libertad:
ü  Se producen más bienes, sólo para alimentar los cerros de basura con más desperdicios.
ü  Se cuenta con más comodidades, aunque con menos afecto.
ü  Hay nuevos avances médicos y peor salud.
ü  Día a día se pierde el bienestar, a cambio de la codicia.
ü  Hay más oficios y menos motivos de desarrollo.
ü  Se estudia más y se aprende menos.
ü  Se cuenta con mejores medios de comunicación, aunque se falta o tergiversa la verdad.
ü  Se vive en la búsqueda de grandes utilidades, mientras ha desaparecido la generosidad.
ü  Se tienen más lujos de superficialidad rampante, aunque menos solidaridad.
ü  Se dispone de muchos bienes y de poco sentido de compartir.
ü  El cariño se cambió por interés.
ü  Prima el beneficio propio, sobre el bien común.
ü  Se obtiene más tecnología y se construyen grandes obras, mientras se debilita el carácter.
ü  Se amplían los horizontes, aunque se aumenta la miopía del ser.
ü  Hay más entretenciones, aunque auténticamente se disfruta menos.
ü  Se gana en preparación, aunque se pierde la razón.
ü  Se miran las estrellas, aunque no se revisa el contenido de los sentimientos.
ü  Se ha entrado conocer la estructura de la molécula, sin siquiera entender la emoción.
ü  Se vive de prejuicios, sin captar la necesidad de comprensión.
ü  Se generan más conflictos, mientras se reduce la tolerancia y se dan menos soluciones.
ü  Se ha cambiado la amabilidad, por apatía.
ü  Se agotó el afecto y dio paso a la indiferencia o al rencor.
ü  Se habla mucho y se cumple muy poco.
ü  Son tiempos de vanidad sin medida y de moral desechable.
ü  Se despilfarra el tiempo, sin darle un uso adecuado.
ü  Se transporta y comunica con mayor facilidad, aunque no hay cercanía con el prójimo.
ü  Se prefiere la pérdida de tiempo, al aprovechamiento del mismo.
ü  Se vive más tiempo, aunque con menor calidad de vida.
ü  Se planea más, aunque se consigue menos.
ü  En el afán, se atropella la calma.
ü  Se cuenta con nuevos inventos, mientras se pierden los valores.
ü  Se cuenta con más bienes, aunque con menos principios.
ü  Se obtienen más títulos, mientras se agota el sentido común.
ü  Se abusa de los denominados “placeres”, aunque se deteriora el alma
ü  Se odia con tal frecuencia e intensidad, mientras el perdón ha pasado al olvido.
ü  Son tiempos de abierta elección, aunque no propiamente de acierto en su escogencia.
ü  Y miles de paradojas más.

Qué triste es ver cómo se ha perdido el verdadero sentido de la vida; resulta lamentable que tantos años de desarrollo, se hayan vuelto en contra de la ética del ser humano. Empero, aún no se ha perdido toda la esperanza, en este punto se debe recordar que una premisa de la ley polaridad reza: “…todas las paradojas pueden reconciliarse", esto sucede gracias a la existencia del principio de la gradualidad, que indica que se puede retornar al sendero, paso a paso.

El ejercicio habitual de los deberes relativos a determinado género de acciones, constituye una virtud; no obstante, la infracción frecuente de dichos deberes, que descaracteriza el sentido moral, se constituye en vicio. Así, se pretende enmarcan los deberes del orden individual y social del hombre, hacia lo que en el fondo deben abarcar, esto es, consolidar los verdaderos principios éticos, incluidos los de honestidad, justicia, benevolencia y sabiduría.

La vida no se mide por el número de veces que tomamos aliento, sino por los extraordinarios momentos que nos lo quitan. George Carlin.

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Fuente: Mi libro: “UN SENDERO A LONTANANZA”.

Registro de Propiedad Intelectual DNDA: 10-427-242

Autor: Daniel García Vanegas.

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