martes, 22 de julio de 2014

LA ESPACIALIDAD

“Lo que le da su valor a una taza de barro, es el espacio vacío que hay entre sus paredes”. Lao-tsé.

En primer lugar, la simple percepción del espacio resulta engañosa, dado que en general la conciencia está limitada por la experiencia, debido a que ella, está directamente influenciada por los eventos resultantes de aquello que le resulta evidente o simplemente, opera en función de lo que se le ha permitido conocer a la mente con anterioridad, por lo tanto, su verdadero alcance queda restringido, al nivel individual propio del conocimiento real.

Sobre éste particular, se debe recordar que cada uno tiene su propia y única interpretación de la realidad. La lógica individual, muestra a cada quien una visión restringida del todo, ya que en general, la apreciación automática, no va más allá de las tres dimensiones tangiblemente percibidas por cualquier observador.

Esto es explicable, puesto que ella utiliza solamente un punto de vista limitado y bastante miope que sólo facilita el uso de la conciencia mental inmediata, la cual, sirve para ver el entorno próximo, simplemente pasando por alto o haciendo caso omiso, del amplio complemento etéreo universal existente.

A manera de ejemplo, sucede que al mirar una línea desde cierto ángulo, conscientemente la persona sólo percibe un punto y de esa forma lo define.

Una estrella de millones de kilómetros de volumen y tamaño, se percibe como un pequeño punto en el espacio. Igual, en muchos casos al mirar dos dimensiones, según sea la perspectiva, sólo se percibe una línea; esto, a pesar que se utilicen tres niveles espaciales de atención.

Sucede que la conciencia próxima, sólo reconoce el área de un cuadrado o al considerar cuatro dimensiones, la conciencia sólo contempla como máximo un volumen, asociado al final, con una especie de cubo simple.

Por lo tanto, se infiere que a partir del uso de cuatro dimensiones de la conciencia, ella se circunscribe a que sólo se perciban tres dimensiones del espacio, pues en general, ella tiende a confundirse y a distorsionar la realidad, algo así como llegar a considerar que el Sol se puede tapar con un dedo, o que un punto, es una dimensión espacial.

Realmente para la apreciación del espacio tridimensional, el hombre utiliza durante todo el tiempo, cuatro dimensiones de consciencia que le permiten percibir en la mayoría de los casos, sólo tres dimensiones de los objetos.

Continuando con la misma idea, puede decirse que para lograr percibir un objeto de cuatro dimensiones, como se propone en este caso, sería conscientemente necesario, contemplar un hipercubo; para hacerlo, resulta necesario utilizar cinco niveles de consciencia dimensional, lo cual, ya requiere de la aplicación de un empuje consciente y del uso de una atención total, profunda y concentrada, por parte del individuo.

Ya en el siglo XII Bernard de Chairvaux decía: “Qué es Dios?” – y agregaba refiriéndose a todo y a cualquier cosa:

“Él, es largo, ancho, alto y profundo”.


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Fuente: Mi libro: “UN SENDERO A LONTANANZA”.

Registro de Propiedad Intelectual DNDA: 10-427-242

Autor: Daniel García Vanegas.

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