martes, 1 de julio de 2014

SIMBOLISMO ESPACIAL (I)

“La mayor sabiduría que existe es conocerse a sí mismo”. Anónimo.

Desde el inicio de la humanidad, el significado de la semiología se identificó como el tratado de los síntomas en medicina, con el correr de los tiempos, ha sido convertida en la denominada ‘Ciencia de convergencia de los signos’ de modo que la simbología sirve a la naturaleza y a la vida social, no sólo para los fines propios de la comunicación, sino para efectos de acercarse a la reflexión ética que se encuentra abrazada y subyacente bajo el lenguaje común, eso sí, trascendiendo los idiomas, lo que la convierte en un valioso instrumento de explicación, comunicación y de acción extrema del saber, sobre el mundo y la sociedad.

Si bien es claro que toda ciencia debe construir y constituir su objeto y por tanto dictar su propia metodología, en este caso se trata de determinar qué son y para qué sirven los signos, además cuáles son sus funciones como sistemas de entendimiento, convergencia y raciocinio, así la Semiótica se convierte en un lugar teórico, donde confluyen a dialogar varias ciencias o disciplinas todas en busca de lograr una significación, a partir de una síntesis coherente y de reconocer las formas de funcionamiento inherentes a ellas mismas, en relación con todas o cualquiera de las demás con las que se relacionan.

El proceso de convergencia se confunde, sea por causa de la especulación azarosa, o de la pretensión cientificista, o de las trampas de la controversia teórica del significado o en la simple interpretación de la función de los símbolos. Por ello, los expertos recomiendan tener un distanciamiento del signo, para obtener una mejor óptica del objeto, de su imagen y hasta de la presencia del mismo observador.

La semiología, es el signo y constituye su representación, manifestación o acercamiento a un elemento, sin que medie la necesidad de una experiencia o un contacto directo que se produzca en circunstancias particulares. También es la remisión de una cosa presente, a otra ausente por medio de códigos de interpretación

Por su parte, ‘Código de Interpretación’, es un conjunto de signos o de convenciones que permite llegar a un grado de comprensión o de realidad, sea ésta relativa o absoluta, de acuerdo con la información disponible o en función del grado de comprensión individual o colectiva.

El lenguaje para la comunicación puede ser por ejemplo de tipo: oral, verbal, sónico, escrito, visual, gesticular, gráfico, pictográfico, de señales visuales, simbólico, olfativo, de movimiento o derivado de cualquier otra manifestación humana o de la naturaleza que enriquezca el proceso de trasmisión de las ideas.

Existen pues relaciones de simbolismo del espacio coincidentes entre lenguajes los cuales constituyen y destacan las medidas universales:

Ø  Universo material = Unidades significantes
Ø  Universo conceptual = Unidades de significado.
Cuyo conjunto lleva a reconocer los componentes básicos del mensaje a saber:
ü  Emisor = origen.
ü  Referente = elemento, contexto, esencia, objeto, tema, característica.
ü  Canal = vía, medio físico o instrumento de comunicación.
ü  Código = convención de interpretación común entre emisor y receptor.
ü  Receptor = destino
El simbolismo del espacio ha sido motivo de una constante comunicación imperceptible desde el inicio de la humanidad, pues el hombre en su esfuerzo por comunicarse, ha acudido a diferentes métodos de representación de la realidad, utilizando sistemas auditivos, visuales o mímicos, en especial, para impresionar con mayor énfasis algún órgano o sentido del receptor objetivo seleccionado y así efectuar el intercambio de experiencias, haciendo especial hincapié en su significancia.

Desde entonces, la representación auditiva ha estado estrechamente relacionada con el sonido y ésta herramienta se requiere como medio de comunicación, cuando menos durante la presencia del mensaje establecido entre un emisor y un receptor.

La manifestación de relación humana, se inició con sonidos hasta convertirse en lo que hoy está representado en la estructura de la actual fonética y demás sistemas de apoyo sonoro, corrientemente utilizados.

La comunicación sonora, es secuencial, ordenada y enfática; gracias a ella, se toma consciencia del compás, el ritmo, los tiempos, el acento, la cadencia, los sonidos y la música.

La representación visual, responde a la abstracción gráfica de los fenómenos físicos relacionados con la representación de la realidad y requiere cierta capacidad avanzada de simbolización e interpretación por parte de sus ejecutantes.

Se expresa por símbolos que van desde figuras antropomorfas, hasta registrar las imágenes de los sonidos, hoy convertidos en diferentes tipos de escritura, gracias a las cuales el hombre se ha permitido, dejar constancia de la experiencia fonética-auditiva, o alternativamente, continuar expresándose por medio de una amplia simbología.

Por su parte, la representación kinestésica o mímica, resulta cuando de forma activa, se comunica o procesa la información intercambiada y ella, está directamente asociada con la manifestación de sensaciones provenientes de la mente y manifestadas mediante el uso de los movimientos del cuerpo en forma concomitante.

De las tres, la representación visual fue la única que desde un principio y a través del tiempo, permitió e hizo posible, conservar los registros de la tradición histórica de los sucesos, registrados de forma más fidedigna.

En tiempos recientes, gracias a la tecnología, se pueden efectuar registros de las representaciones auditivas y la kinestésicas avanzadas, ya que ahora son realizadas por métodos modernos simultáneos de grabación del sonido y de registro de imágenes, aun en movimiento.

El contenido de las representaciones, pasa desde la manifestación de los elementos significantes que tienen que ver con los conceptos expresados oral o textualmente, sea sobre los objetos, seres o sucesos, o bien pueden ser representados por signos grafos (letras) o símbolos gráficos (imágenes) generalmente catalogados por ‘tipos’.

Tipo, es un modelo representativo de un género o clase, referido a una forma, a un comportamiento y a sus diversas motivaciones.

Para ciertos casos, el vocablo ‘tipo’, se entiende una constitución de atributos, rasgos y condicionantes, lo suficientemente tangibles a la observación que los hace claramente definibles o diferenciables, y además, susceptibles de explicar comportamientos similares dentro de un conjunto humano.

Al respecto C.G. Jung apunta: “Un tipo, es un ejemplo o modelo que reproduce de manera característica, el carácter de un género o generalidad (...) Tipo es un modelo característico de una actitud general que se haya presente en muchas formas individuales”.

El tipo, cuenta con una esencialidad particular que lo hace distinguible de otras y cuyo conjunto forma, una tipología completa.

Las tipologías existen, pues desde hace ya mucho tiempo, hay una cierta predisposición en el observador por entender una serie de estilos distribuidos por clases y por grupos, en lugar de entrar a intentar definir sus infinitas variantes individuales. En efecto, la fenomenología, permite y exige establecer clases, parcelas y tipos que se ordenan en conjuntos, evitando sus inmensas variaciones particulares.

Ese conocimiento instintivo, se usa para clasificar intuitivamente los grupos, valorando cada uno en rangos parecidos o especiales, como una manifestación insistente para el esclarecimiento de un concepto, idea o pensamiento.

Aun cuando muchas clasificaciones suelen carecer de un fundamento profundo, pues suelen ser tópicos frívolos que desconocen los rasgos esenciales de las características primarias y los matices que conforman lo secundario, lo contingente o lo derivado, sin embargo y aun así se dan.

El tópico, por ejemplo asevera formas generales del tipo: “Todos los hombres son iguales” bajo una simpleza tal que aunque es válida, resulta aparentemente injustificable.

Los nodos motivacionales, son llamados en psicología los arquetipos del inconsciente colectivo. La diferencia que hay entre tipo y Arquetipo, radica en que el primero es individual y el segundo es colectivo, mecanismo que se aplica asimismo en el desarrollo de la simbología.

Se trata de patrones innatos de comportamiento común que se manifiestan como representaciones que cumplen con atraer, convencer, fascinar y dominar, y que además son individuales, pues se desarrollan a partir de las circunstancias vitales, cada una manifestada en mayor o menor medida por parte del observador.

Nacen de variadas disciplinas como la literatura, el arte, la historia, la semiótica y la mitología, mientras permanecen a través del tiempo, sea contenidos en leyendas, cuentos, relatos, cultos y mitos que están presentes en todas las culturas. Se trata de características familiares universales que trascienden aspectos de tiempo, lugar, cultura, género y edad, aspectos que hacen que se conviertan en poderosos motivadores sociales.

Los arquetipos revelan la realización de ciertas motivaciones y deseos humanos básicos, liberando emociones y anhelos profundos, creando fuertes vínculos de identificación, pues son relacionados, de manera inconsciente, con determinados símbolos e historias que producen fascinación, cuyo poder reside en que son atemporales, transculturales y flexibles.
Por lo contrario, los estereotipos representan y funcionan como principios organizadores, proporcionando inspiración, estructura y coherencia a la relación relato-imaginaria vinculada con la realidad.

Así pues un estereotipo, es un modelo tópico de un solo tipo. Se constituye en una generalización, y como tal, sirve para mostrar llamativamente ciertas esencias propias de una determinada tipología, aun cuando a menudo no cumplen su función, en especial cuando se pretende reducir todas las esencias o variantes de un conjunto, resumiéndolas bajo las características propias de un mismo tipo.

Tal es el caso de proyección de la imagen de Albert Einstein, quien se ha convertido en el estereotipo del pensador, cuando en el fondo, él sólo representa el tipo de pensamiento introvertido, el cual a su vez, se ha convertido en una esencia común asociada a los muchos científicos teóricos, teólogos o filósofos metafísicos. Su caricaturización iconográfica, lo hace corresponder a un estereotipo de: ‘profesor chiflado’.

“La mente es como un paracaídas, sólo funciona si se abre”. Albert Einstein.

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Fuente: Mi libro: “UN SENDERO A LONTANANZA”.

Registro de Propiedad Intelectual DNDA: 10-427-242

Autor: Daniel García Vanegas.

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