martes, 30 de diciembre de 2014

LA ENERGÍA (III)

LA ENERGÍA (III)

“Que tú no sepas hablar chino, no significa que mil millones de personas no sepan hacerlo. Proverbio popular.

Desde un principio se deben hacer claras diferenciaciones conceptuales para evitar falsas interpretaciones.

Existe una gran diferencia entre lo que se considera “energía” en el argot popular, frente al significado estricto que le atribuyen las ciencias físicas, y mucho más aún, con respecto al profundo criterio asumido por las creencias de tipo esotérico o religioso. Esto, sin desconocer que tanto para una interpretación particular, como para cualquier otra asumida, la energía es en sí, un simple inconmensurable factor universal.

Pues bien, ya las culturas antiguas diferenciaban dos clases de influencias de la energía: la de acción-reacción, relacionada con el sol, el calor y la consciencia, esto es así referido a una energía constructiva-transformante, concepto asimilado en oriente con el principio Yang y la energía de emanación-disolución, ligada a la oscuridad, al frio, a los astros, al reflejo, a la imaginación y al inconsciente, esto es en sí, un tipo de energía generativa-degenerativa, asociada con el principio Yin.

Estas dos clases básicas de energía forman la energía primordial que es única, infinita e indestructible, según lo contemplan las tradicionales enseñanzas del Tao tan asiduamente aceptado y seguido por los chinos y reconocido entre tantos otros, por el Brahma de los hindúes.

Según sus creencias, las energías son vibraciones y trabajan sobre los cuerpos superiores de los individuos, de manera que son las que dan hasta el color específico propios de los cuerpos astral y mental de los seres humanos.

El grado de sensibilidad recíproca de dichas energías, determina el impacto de las mismas, sobre cada individuo. Sostienen tales filosofías que una vez los cuerpos astral y mental han absorbido parte de estas vibraciones, ellas se traducen en flujos de energía que pasan a través del cuerpo etérico, para finalmente llegar a incorporarse a las energías fundamentales propias de la dinámica del cuerpo físico.

Para su concepción, estas energías son mucho más básicas que átomos de luz, pues consideran que todo es sustancia-luz, lo cual, produce los pensamientos, los sentimientos, los impulsos y que además, ‘el todo’, resulta ser la totalidad de los impulsos latentes y expresados en el hombre, por medio de las neuronas del cerebro que a su vez responden a ellos, de modo que se traducen en acciones.

Este tipo de energías, trabaja simultáneamente sobre millones de seres humanos a la vez, de forma que se propone que la humanidad, en función de su influjo vibracional conjunto, se dirige al cumplimiento de su destino.

Empero, asimismo aparece la percepción puntual de la energía en forma de sonido. Conny Méndez desarrolla el tema en su libro: “Metafísica 4 en 1” de la siguiente manera:

La materia más densa es la piedra. Se dice que en éste plano más denso la energía vibra en la primera octava, la cual cuenta con dos vibraciones por segundo, la segunda octava tiene cuatro vibraciones y la tercera ocho. Es decir, por cada nueva octava se duplican las vibraciones de la anterior. Sí, aunque una piedra pueda parecer estática, no lo está. Ella vibra, o se palpita, a razón de dos oscilaciones por cada segundo”.

Todo es vibración, incluido el vacío cósmico. Algunas culturas consideran que la creación, es la Consciencia Superior explorándose a sí misma a través de todas las formas posibles imaginables que incesantemente permanece siempre en curso de su propia exploración infinita, a través de la energía propia de cada ser o de cualquiera de sus infinitas manifestaciones.

Sostienen que allí donde cada partícula de átomo se encuentre, allí, es el ‘Centro del universo’. Si hay vida en ello, entonces la energía en el vacío cósmico que le subyace, sea cualquiera la dimensión o el estado expandido, atemporal, a-espacial o a-substancial, simplemente estará presente en la existencia de una consciencia de existencia por demás, simple, pero absoluta.

Conviene entonces tocar los temas de radiación y frecuencia, no tanto en términos científicos, sino más bien, en términos prácticos.

El ser humano vive en un mundo tridimensional, cuya limitada realidad, es holográfica, como resultado de su percepción sensorial. Lo mismo ocurre con cada sentido: la audición, el olfato, el tacto, el gusto y todos los demás no aceptados por no formar parte de la tradición.

No obstante en compensación, se cuenta con la glándula pineal, la cual, tiene una función más importante que la normal a ella atribuida, esto es, regular el sueño y hacer soñar. Tal función primordial, trata de cumplir con el oficio de lo que se conoce como el tercer ojo, como se verá más adelante.

Igualmente, se sabe que la radiación, la luz, el sonido y el color, son grandes manifestaciones de las frecuencias que se muestran en la Matriz Causal y son detectables como fenómenos propios de la física normal del acontecer de la vida y para efectos prácticos de percepción, están generalmente representadas por ondas senoidales.
  
La Matriz Causal, es un sistema de frecuencia auto-contendido, infinitamente conectado en forma de un sistema físico que funciona proyectando dimensiones y simetría, en operaciones cortas. Se trata de estados lineales y no lineales manifiestos que existen bajo la influencia de las fuerzas de coherencia y fusión, donde los cambios físicos, incluyen tres estados: un estado nominal, un estado de transición y un estado objetivo.

El régimen lineal crea la física normal o relativa a partir de la interferencia, mientras que el régimen no-lineal, genera la autoconsciencia o conectividad eterna e infinita.

Coherencia, es pues un estado eternamente armónico e infinitamente conectado del universo, y envuelve todo lo creado por medio de la física pura de Phi (fi); aunque igual se indica que ante su prolongada permanencia, tiende a formar inercia. La causa nominal es algo así como una la trenza que conecta toda la realidad manifiesta, cuya coherencia en un sistema no-lineal, genera un incremento en la manifestación de la física lineal, mientras que la fusión del régimen lineal, resulta derivar en el denominado decaimiento físico lineal.

Las diversas formas de coherencia en el proceso de fusión, dan lugar a diferentes formas de objetividad. Una mayor fusión, une la física lineal en operaciones de simetría pura, y luego, vuelve de regreso a la causa nominal infinita. Por lo tanto, la causa nominal se encuentra más allá de toda objetividad y de cualquier cambio.

Fuerza vital, es el término genérico que se da a las diversas formas de coherencia que surgen entre los regímenes no-lineales y lineales. La limitada percepción de los sentidos engaña al observador. La aparente materia sólida, en verdad no existe en realidad, pues todo es energía, tal como indicó Albert Einstein: E=MC2.

Al imaginar consolidar una cantidad inmensa o casi infinita de energía y apretarla hasta formar una diminuta bola de energía positiva a la que se llamará electrón y a continuación agrupar otro tanto de energía, hasta conseguir dos bolitas más se tendrá un protón y un neutrón. Luego, al unir unos cuantos neutrones, protones y electrones entre sí por medio de energía electromagnética, entonces se llega al átomo.

Pues bien, una cantidad indeterminada de miles y miles de millones de átomos conforman un cuerpo.  Por tanto, al mirar un cuerpo sólido, en realidad se trata de un grupo de muchísimos átomos unidos por la inconmensurable fuerza de la energía electromagnética. Sin embargo, al mirar atentamente los átomos, en realidad se ve que el 99% de su conformación corresponde a vacío cósmico. Cada átomo no es sólido, se forma de un tan amplio espacio vacío que en su interior permite el movimiento de las mencionadas partículas a gran velocidad, las mismas que a su vez no se dispersan, gracias a la presencia de otra energía que actúa como atractor y obra para mantener todo el conjunto unido.

Pues bien, los electrones, los protones, los neutrones y hasta el aparente vacío o pegamento que mantiene todo unido, todo ello es energía. Al palpar cualquier sólido, los sentidos interpretan que es consistente, que es materia, pero se trata de una mentira relativa. Es una Ilusión palpable. En realidad, es una energía inmensa que asume una determinada forma. Lo que en el fondo se percibe, son las fuerzas de la energía electromagnética ya asociadas, que impiden que por ejemplo, los átomos de un cuerpo se mezclen con los de otro.

El cuerpo humano es energía. Hasta los mismos ojos dicen que es materia sólida, más en realidad, toda está formada de átomos, simplemente, de partículas de energía.  Aquello que se ve, también es energía en forma de luz, diminutas bolitas de energía en forma de quantums lanzadas por ejemplo desde el Sol, que chocan contra los escudos de otras fuerzas electromagnéticas que igual forman cada cuerpo.

Igual, lo que se escucha son también las ondas de energía o vibraciones cuyo reflejo se transmite por medio de la cadena de átomos difuminados a través del Aire.  Se aprecia que lo que se oye, se ve, se toca o se siente, es materia, cuando en realidad, todo es esa energía que las mentes interpretan y que el cerebro ancla como señales de energía, las cuales son tantas y tan variadas como la imaginación lo permita o la experiencia receptora lo aliente o alimente.

Todo es energía, más sus vibraciones individuales son diferentes. Eso hace que los cuerpos no se fusionen ni traspasen, ni aún la luz en general. Un rayo de luz no atraviesa un muro, sin embargo, por ejemplo el calor puede hacerlo por efecto derivado de su diferente vibración ante el cuerpo receptor.

Empero, cuando la frecuencia de vibración baja por ejemplo hasta los 2,1 GHz, la onda será totalmente distinta a la propia del supuesto muro, entonces, la onda ignorará completamente el muro y lo atravesará, de esta forma no casual, funcionan las ondas electromagnéticas de la radio, la televisión y el teléfono inalámbrico.

Las dos energías no chocan en el continuo espacio-tiempo y así una puede atravesar la otra. Si las frecuencias de vibración son iguales, entonces chocan y como resultado se produce la ilusión de solidez.  Lo mismo ocurre con el cuerpo. En realidad la energía que forma los cuerpos está variando todo el tiempo, en su frecuencia o en su velocidad de vibración. La velocidad de vibración es distinta cuando se está contento que cuando se está triste. Además, cuando varía la temperatura del cuerpo, varía la frecuencia a la que se emite la energía electromagnética o calor, así que ahí aparece otro momento que define que la vibración constantemente está variando.

Si la vibración variase lo suficiente, entonces el individuo podría atravesar muros igual que lo hacen las ondas de Radio, por ser otra frecuencia de vibración de las energías electromagnéticas y sería posible librarse de los efectos de la gravedad y así transportarse.

Las cosas no se hacen por dos razones, la primera, porque jamás se ha aprendido la forma cómo se debe hacer, y la segunda, porque se ha crecido tan metido dentro de la ilusión sensorial hasta un punto tal que se acaba creyendo que la materia es sólida.  La Fuerza con la que se cree algo, se mide en función de las opiniones, creencias, convicciones o improntas individuales subconscientes,  no dejan de ser simples anclajes.

Al combinar naturalmente los anclajes de cierta manera, entonces se obtiene la denominada estrategia mental, pero mientras tanto, el observador por cuenta de su limitada naturaleza, seguirá atado a la 3D.

“Los poderes mentales determinan la diferencia entre la ilusión y la realidad. Anónimo.



Fuente: Mi libro: “UN SENDERO A LONTANANZA”.
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Autor: Daniel García Vanegas.
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martes, 23 de diciembre de 2014

LA ENERGÍA (II)


LA ENERGÍA (II)

“El todo, nada en un mar infinitamente denso de energía”. Dennis Hebron.

Como se ha indicado, el universo entero, incluido aquello que se percibe como materia sólida, en realidad no es materia en absoluto. Todo lo que se ubica en el espacio sideral, es pura energía que para éste caso en particular se denomina: ‘Energía del vacío cósmico’. Más no es sólo eso, sino que tal energía del vacío, es infinitamente densa.

En realidad lo que se cree percibir resulta ser una fugaz mentira. La única cosa verdaderamente densa en el universo hoy conocido, es ese aparente espacio que aparece vacío por todas partes, pues cada vez que se ven objetos, ellos se sostienen, se tocan o producen otro tipo de sensación u otra cosa, en realidad se trata de alguna minúscula variación energética inmersa dentro de la densidad infinita de la energía del vacío, vibración que da una escasa oscilación de energía lo suficientemente lenta, como para permitir que los sentidos la perciban.

Parece absurdo ante el entendimiento entrenado por siglos, pero ya en 1948, el físico holandés Hendrik Casimir ideó un experimento para intentar probar o
refutar la existencia o presencia de energía en el supuesto vacío y en conclusión, se terminó verificando su efecto.

Dicho efecto ‘Casimir’, teorizó que si se lograra colocar dos placas metálicas muy finas separadas por una absurdamente pequeña distancia entre sí,  esto es, apenas porciones de micras de diferencia, esperando entonces que si hubiese energía en el espacio, se crearía un desequilibrio en la energía del vacío, o sea, un desequilibrio en las hoy denominadas fluctuaciones cuánticas, de manera que se ejercería una fuerza viva sobre las placas en cuestión.

Al colocar dichas placas de metal tan juntas, se supone se aíslan todas las fuerzas, excepto las longitudes de onda más pequeñas que quedan latentes dentro del vacío, creando así una presión desde el exterior de tales placas, lo que hace como si se hubiesen empujado juntas y así se demuestra la existencia de energía densa en el vacío.

En 1948, cuando Hendrik Casimir se le ocurrió esa idea, la tecnología no estaba allí para probar su teoría. Pero unas décadas más tarde, los medios científicos pudieron llevar a cabo éste y otros experimentos, demostrando de manera concluyente que Hendrik Casimir estaba en lo correcto y que hay una densidad de energía en el vacío. Desde entonces, éste experimento se ha validado muchas veces por diversos mecanismos científicos.

Esa resulto ser una prueba fundamental para llegar demostrar los paradigmas hoy aceptados por la física cuántica, que tratan específicamente con el nivel energético del universo, donde todo es energía, o al menos se tocan y corresponden en esos momentos en que oscilan entre energía y forma.

La teoría del campo cuántico hoy en día sostiene que la gravitación se deshace por un proceso de re-normalización de una densidad de energía en el vacío, fenómeno que antes sin duda hubiera sido considerado infinito y permaneció así, hasta tanto fue eliminado por medio de la nueva normalización referida a continuación.

En otras palabras, se acepta que la estructura del vacío-espacio supuestamente vacío absoluto, es infinitamente denso, pero en un intento de lograr no tratar con guarismos del infinito directamente, la ciencia intentó re-normalizar ese valor.

Por un lado, resulta lógico intentar re-normalizar el infinito, porque después de todo, es más fácil conectar un número definido dentro de una ecuación, que lo difícil que resulta utilizar el infinito como variable inamovible. Por otro lado, en el mundo ajeno al matemático, no aceptar la medida de la densidad infinita de la energía del vacío, es intentar evitar una experiencia perceptiva veraz y que representa un mejor acceso a la comprensión de la realidad.

Sobre el tema de re-normalización, Nassim Haramein añade a esta argumentación previa: "Para entender mejor esto: -la densidad de la energía del vacío infinito-, los físicos aplican un principio de re-normalización, utilizando una constante fundamental para acotar el número y tener una idea limitada de lo densa que la energía del vacío tiene que ser, con todas sus vibraciones”.

El valor de corte utilizado, corresponde a la distancia o longitud del Planck, partícula bautizada así, en honor al gran físico Max Planck, quien es considerado como el fundador de la teoría cuántica.

"Se piensa de éste valor (Plank), como la vibración más pequeña posible". Nassim Haramein.

Pues bien, la solución surge desde un modelo tradicional estándar de la física aplicada que utiliza un truco matemático de neutralización del efecto a corregir, llamado ‘re-normalización’, o sea, el mecanismo que se usa para eliminar ese engorroso e incomprensible número tendiente a infinito, para así poder continuar escribiendo ecuaciones, asumiendo sí, que su impacto no resulta significativo.

Es así como utilizando la distancia Planck, se decidió calcular la densidad de energía del vacío, contando el número de distancias de Planck que podían caber dentro de un cubo de un centímetro de espacio, apilándolas como si fuesen ladrillos subatómicos y ajustando el espacio para contener el mayor número posible de Plank dentro de dicha área. Luego, se calculó la cantidad total de energía que estaba disponible en dicho espacio, multiplicando la energía de una sola distancia de Planck, por el número total de las distancias de Planck que ya fueron supuestamente empaquetadas en ese centímetro cúbico de espacio, de manera tal que pudieran tener un valor definido y así, lograr medir la densidad de la energía del vacío.
Todo este complejo proceso, con el  fin de obtener un valor que no fuese infinito.

Pues bien, el valor resultante "re-normalizado" conseguido para determinar la densidad de energía del vacío fue de 10 exponente 93, medido en gramos por centímetro cúbico de espacio. Visto de una manera simple, eso es un 10, con 93 ceros a continuación de él, un número realmente enorme.

Para poner en evidencia la verdadera magnitud del número encontrado, a título comparativo se dice que si se colocara la inmensa masa de todo el universo conocido, eso sí, ahora completamente compactado, igual dentro de un cubo de un centímetro cúbico de espacio, su densidad sólo llegaría a mostrar un guarismo de 10 exponente 55 gramos  por centímetro cúbico.


En realidad, ya ha sido posible medir el valor de la energía presente en un centímetro cúbico de ese espacio, el mismo que se dice llamar ‘vacío’, el cual resulta ser igual superior en 39 órdenes de magnitud que la densidad del universo entero y por lo tanto, el vacío, resulta ser inmensamente más denso que la totalidad de la materia existente en el universo, lo es, hasta el punto que al recoger todas las galaxias que hasta ahora han sido posibles de observar, las cuales quedarían estrujadas dentro de ese centímetro cúbico del ‘vacío cósmico’ como ya ha sido definido. 

En otras palabras, la densidad de la energía del vacío re-normalizada, excede con creces la masa de todo el universo conocido, ya plenamente compactado en un centímetro cúbico de espacio. (Ver: Crossing the Event Horizon' - video).
                                                                                                                  
"La densidad de energía del vacío, o lo que puede llamarse una densidad de Planck, estaba en el orden de 10 a la 93 gramos por centímetro cúbico de espacio y rápidamente fue apodado como: 'la peor predicción que la física ha hecho nunca’ o denominado: la catástrofe del vacío”. Nassim Haramein.

La ironía de la situación, es que cuando se intenta re-normalizar la densidad de la energía en el vacío que antes era infinita, de nuevo se llega a un valor que para nada resulta mucho menor.

En consecuencia, no sólo se ha demostrado que todo es energía, sino también que todos y cada centímetro cúbico de espacio contiene un grado de energía infinita. Lo positivo es que si se logran utilizar los recursos energéticos así determinados por parte de la ciencia, sea como naciones individuales o como planeta y si se buscan maneras adecuadas de aprovechar esta inconmensurable energía, en lugar de suprimir la nueva investigación como ya se ha hecho, entonces, en pocos años la raza humana podría estar en capacidad de alimentar el planeta por medio de la inagotable energía libre que está presente en el vacío, al momento que pueda ser extraída directamente de la estructura del espacio-tiempo.

¿Un sueño? No más petróleo. No más contaminación. No más guerras por cuenta del uso de la energía. No más explotación. No más necesidad de trabajar para calentar los hogares. Hasta se podrían dejar los puestos de trabajo y disponer de un tiempo ilimitado y gratuito persiguiendo las realizaciones, para estar aportando conocimiento y creatividad a la sociedad.

Se tendría tiempo para construir jardines que se mantengan a sí mismos, y producir colectivamente alimento natural para alimentar a los habitantes del planeta, mientras se pasan los días en contacto con la naturaleza, persiguiendo sueños, haciendo aquello que más se guste hacer.

“Al hacer uso de la energía del vacío, con la debida tecnología, es posible cambiar el mundo. Por ahora se puede ayudar, compartiendo la visión de éste sueño”. Anónimo


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martes, 16 de diciembre de 2014

LA ENERGÍA (I)


LA ENERGÍA (I)



“Movimiento, es el paso de la potencia al acto”. Aristóteles.

El término energía proviene del griego ἐνέργεια/energeia que significa actividad u operación. Éste a la vez se nace de ἐνεργóς/energos que quiere decir fuerza de acción o fuerza trabajando.

La palabra tiene diversas acepciones y definiciones que en general están todas relacionadas con ideas que tienen que ver con eficacia, poder, capacidad para obrar, fuerza para transformar o impulso para poner en movimiento.

En física, energía se define como la capacidad para realizar un trabajo. De acuerdo con sus propiedades, todos los cuerpos poseen su propia energía, ya sea a partir de su composición, su movimiento, su posición, su temperatura, su reacción, su masa o cualquier otro atributo posible y de todas sus posibles combinaciones. Esto resulta ser, lo que puede transformarse en trabajo mecánico, pues todo cuerpo material, al pasar de un estado a otro, produce manifestaciones relacionadas con algún tipo de transformación de la energía.

En otros términos, energía es una magnitud física abstracta, siempre ligada al estado dinámico de un sistema, la cual, según Isaac Newton, permanece invariable en el tiempo, lo que se ratifica afirmando: “La energía no se crea ni se destruye, sólo se transforma”.

Empero, en cada etapa de transformación, una parte de la energía proveniente de su origen, en general se convierte en energía calorífica. Sin embargo, la energía no es un estado físico real, ni una sustancia intangible, sino solamente, es un número escalar que se le asigna al estado de cualquier sistema físico, es decir, la energía es sólo una herramienta o abstracción matemática de una propiedad específica de los sistemas físicos en cuestión.

El cuerpo no se compone tan solo de huesos y músculos, también comporta energía. Cada átomo del cuerpo gira a una velocidad de 9.000 revoluciones por minuto. Esto sumado a la corriente eléctrica que genera el corazón, más la corriente eléctrica que produce el cerebro y la red de nervios, hace al cuerpo ser una gran fuente de electricidad.

De igual manera, las galaxias, los planetas también tienen su propia vibración y energía, la cual también se utiliza, sea consciente o inconscientemente en beneficio de la vida.

En el ámbito del planeta Tierra se desplazan diferentes tipos de energía que todas influyen en el proceso de actuación e intercambio de los seres vivientes. Se debe recordar que las energías son fuerzas que se comportan de acuerdo con su propia naturaleza y por lo tanto, actúan en consecuencia. Por su parte, la energía interna, es la suma de la energía de las partículas que son constituyentes de cualquier sistema independiente.

El hombre en el transcurso de su vida y de modo permanente recibe la influencia de las siguientes fuerzas energéticas hoy medibles:

ü  Energía mecánica: gravitacional, cinética, potencial, y elástica.
ü  Energía térmica, geotérmica y termodinámica.
ü  Energía química: Ionización, enlace, calórica.
ü  Energía biológica, bioquímica y molecular.
ü  Energía electromagnética: eléctrica (kW/h) y de radiofrecuencia.
ü  Energía radiante: ultravioleta, infrarroja, rayos X, rayos Gamma, neutrónica.
ü  Energía cósmica, planetaria, estelar y líneas Hartmann.
ü  Energía cuántica o del vacío cósmico que es el tipo de energía existente en el espacio, incluso en ausencia de materia.

Pero las anteriores, no son todas las fuerzas energéticas influyentes, pues siempre se perciben fuerzas o poderes que no necesariamente son específicamente asociados con eventos físicos o materiales.

Se sabe que existen, por las cosas que funcionan por medio de esas energías. Tampoco se ve la absorción, sino sus resultados. Se ve la luz del sol, más no los fotones entrando en la fotosíntesis de las plantas o en los animales para su nutrición.

De alguna manera el individuo también se ve influenciado por energía proveniente de los niveles de su propia realidad y del entorno al que pertenece, sea éste social, político, educacional e inclusive, no resulta ajeno a las fuerzas producidas por los medios de comunicación.

El concepto de energía, si bien es concreto en el aspecto físico ante su relación con la materia, asimismo es abstracto, en términos de metafísica.

Por milenios, en diferentes culturas se sabe de esta energía, sólo que cada uno la llama de manera diferente. Los Huna Polinesios (Kaunas) lo llaman Mana, los Indios Norteamericanos Orenda, Para los Hindúes Prana, para los egipcios Ka, Ruach entre los Hebreos, Baraka en los países Islámicos, los japoneses lo llaman Ki, Para los chinos Chi, Tai-chi y Chi-Qun.

Semánticamente el término ha sido utilizado desde hace miles de años, aun cuando fue reinventado en el siglo XIX para intentar describir cuantitativamente, una gran variedad de fenómenos físicos.

La energía, es un amplio concepto universal que se muestra al entendimiento en múltiples formas, transformándose sin cesar de una clase, a otra. Por ejemplo, hace que el Sol brille, que la Tierra gire, que crezcan las plantas, que haya movimiento, todo mientras se produce cierto grado de evolución en cualquier sistema estable.

Por su parte, la energía en forma de luz, es la fuerza de la vida que alimenta y sostiene a todas las células, glándulas, músculos, órganos, y las funciones del cuerpo físico. Ésta, es el mayor regalo de la vida que permite sentir, actuar, pensar y respirar en el plano físico reconocido.

Aparece entonces adicionalmente el concepto físico de la energía cinética de un cuerpo, cuya potencia surge como resultado del fenómeno del movimiento. Está definida como el trabajo necesario para acelerar un cuerpo de una masa dada, desde su situación de reposo hasta la velocidad que posea.

Se sabe además que, una vez conseguida esta energía durante la aceleración, el cuerpo mantiene su energía cinética, salvo que cambie su velocidad.
Igual, se ha determinado que para que dicho cuerpo regrese a su estado de reposo, se requiere un trabajo energético negativo, que debe ser de la misma magnitud que el que el esfuerzo que produjo su propia energía cinética, en éste caso, como producto por ejemplo, de la fuerza de la inercia.

Ahora bien, hay muchas clases de movimientos que tienen que ver con la relación dual masa-energía; a pesar que a título descriptivo, se muestra como una simple representación de aquellos más comunes que como se puede notar, cada uno tiene su opuesto, excepto el fenómeno de la inercia que es el efecto opuesto general, el cual afecta todos y cualquiera de los demás movimientos.

Adicionalmente el movimiento desde el centro a la periferia y viceversa, puede parecer demasiado abstracto o metafísico; no obstante responde igual, a una visión primaria de lo observado en los fenómenos propios de la evolución de la naturaleza.

Cada una de estas fases, se corresponde con uno de los cuatro estados de la materia que están a la vez relacionados con los cuatro elementos fundamentales y que guardan estrecha afinidad con el proceso de creación descrito por medio de diferentes cosmogonías.

La energía vital que mueve al universo, es la misma que mueve a cada ser individual, pues todos los tipos de energía, se derivan de la misma energía primordial o cósmica fundamental.

“Si se puede nombrar, se puede controlar”. Adagio antiguo.


Fuente: Mi libro: “UN SENDERO A LONTANANZA”.
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martes, 9 de diciembre de 2014

EL ADVIENTO

EL ADVIENTO

“Cada cosa en su tiempo, y los nabos en adviento”. Refrán popular.

Adviento, es lograr alcanzar la plena sensación del gozo contenido que vibra como algo palpable ante la presencia de la Consciencia Superior. Nace en el fondo de cada uno y permite captar la totalidad de las fuerzas que vendrán a iluminar completamente el entendimiento y la razón del observador.

La palabra Adviento procede del latín ad-venio que significa ‘llegar’. Si bien actualmente corresponde a un término adoptado y acuñado en particular por la liturgia judeo-cristina para indicar que ha llegado el tiempo de preparación, debido a que en especial se acerca el acaecimiento de un magno evento que celebra el natalicio de Jesús de Nazareth, no obstante su origen y su más profundo sentido, se relaciona con la imperdible emoción y la satisfacción que produce el hecho de saberse preparado para el cambio en acción.

En realidad, en términos de tiempo astrológico humano, se ha requerido transitar por un largo camino, para así llegar a la era de Acuario que ya ha comenzado y que durará aproximadamente durante los siguientes 2.350 años. Visto éste fenómeno desde un ángulo netamente esotérico,  ‘adviento’, se refiere a la feliz llegada de la constelación que trae impresa la imagen del ‘Portador de Agua’, esto es, el inicio de la Era de ‘Maitreya’, cuya energía espiritual, está directamente asociada con el develamiento de lo que ha permanecido oculto, para que por conducto de tal vía, se pueda llegar a alcanzar la síntesis del conocimiento y el despertar del perdido sentido de fraternidad.

Nunca antes se presentó una oportunidad igual para lograr esta hazaña poderosa. El adviento se acerca en éste momento a grandes pasos; los patrones de perfección de la Matriz Causal, contienen las soluciones prácticas y viables para por ejemplo, llegar a manejar la crisis energética, el calentamiento global, la pobreza, la enfermedad, el envejecimiento, el hambre, la guerra, la falta de vivienda y tantas otras deformaciones que hoy permanecen presentes y vigentes en el planeta.

Por su parte, la palabra advenimiento, se refiere a la venida o llegada de un tiempo ya previamente determinado para el acaecimiento de algún acontecimiento importante. Se aproxima pues el advenimiento de la transformación y ante su presencia, en consecuencia la sugerencia que surge, responde a que el observador debe preparar a su Habitante Interior con una actitud renovada, para así dar un debido recibimiento al nuevo cambio que se avecina.

Durante alrededor de veinticinco años se vino escuchado acerca de la ya pasada alineación planetaria, más como ha sido indicado, la mayoría de la información se refiere al evento reconocido como la culminación de los 5.125 años contemplados dentro del Ciclo plasmado en el Calendario Maya que conllevaba además, la alineación de la Tierra con el centro galáctico de la Vía Láctea, que como fue previsto sucedió en el solsticio del 21 de diciembre de 2012 y que continúa en curso.

Entonces por esta magna causa, los observadores son exhortados a prepararse dignamente, con esmero, con gracia y con especial atención, la morada del alma, para el adviento y en consecuencia, lograr tenerla dispuesta en una forma adecuada de asimilación, una vez sea llegado del momento de la verdad.

Se trata de despertar, oír y percibir, lo que en adelante depara el curso de la vida, dejando a un lado las reminiscencias, ambiciones y añoranzas de lo deseado y sucedido antes, esto es algo así, como producir el abandono total de los mal inculcados sueños de conquista, mientras se acepta el dulce placer de ser conquistado, para así por siempre, reconocer la vinculación fundamental de la vida, con la realidad.

La solución real está en proporcionar y registrar el cambio mental y emocional positivo, tanto en los corazones, como en las mentes de los miembros de la humanidad entera, obviamente, empezando en sí mismo y luego pasando por el vecino. Por desgracia, hay influencias perversas manifiestas a través de males endémicos como la codicia y de la inclinación a la distribución inequitativa del bienestar que manipulan las creencias y el desconocimiento de las soluciones o de las tecnologías solidarias; aun cuando ahora están siendo cada vez más, disponibles para todos.

Ya la Biblia en el Génesis, asocia la creación con el nombre del «Elohim» quien comienza su mensaje con estas palabras: Beresit bara: ‘Al principio creó’... de modo tal que su infinito espectro llega a cubrir el conjunto de todas las creaturas sujetas a las leyes universales sumergidas en la energía, el tiempo y el espacio.

En un momento dado, conviene al observador no centrar la atención en la adquisición de más información o conocimiento, es preferible que éste se dirija hacia la clara aplicación de las virtudes pregonadas por el corazón, sea para sí mismo o para todos los demás dentro de su Multi-universo local, y luego, simplemente debe concentrarse en escuchar su propia respiración y cada vez que dirija su atención hacia ella, entonces la misma se ajustará a estar un poco más cerca del revelado Ser presente dentro de sí mismo, esto es, le permitirá alcanzar y darse una voluntaria aproximación al punto central de su propia existencia.

Al sentir este vínculo fortaleciéndose, se tendrá la convicción que cualquier muralla que haya sido colocada o que en adelante sea colocada, será derribada sin dudar. Si la atención exclusiva del observador se centra allí, encontrará el debido acceso a todo, incluyendo el lenguaje del Soberano Integral, así que para entonces, sabrá cómo re-despertar y transformar su cultura dentro del propio Ser y entonces vivir en un ambiente propicio de bienestar y realización común.

En caso de duda, se debe recordar el papel creador que le ha sido asignado al hombre como generador del cambio y aun cuando hoy no todos los hombres cumplen cabalmente ese rol, no quiere decir que su tránsito se realice por un camino equivocado por siempre.

Vale anotar que el observador debe concentrarse en sus propios pasos, sin preocuparse de a qué altura o distancia están los demás caminantes, pues cada cual tiene su propio ritmo, rumbo y experiencia. Por ello, el observador como agente generador del cambio, estará aprendiendo a dominar la manera de convivir en armonía con su ego en tiempo presente, para entonces lograr expresar el poder que le ha sido conferido y para tomar verdadera conciencia de las consecuencias generadas por sus sentimientos, pensamientos y acciones.

Sin embargo, antes se debe entender la magnitud de los fenómenos que realmente están sucediendo en el planeta. El experimento tal como ahora está sucediendo, implica el inminente advenimiento de esa alineación cósmica, por muchos ya conocida como "El Cambio de las Edades".

En consecuencia, cada nueva habilidad que el observador llega a dominar, se convierte en una nueva semilla que debe ser plantada en la tierra fértil de aquellos que seguirán la senda demarcada.

Mientras se continúa el viaje de descubrimiento de la naturaleza divina inherente al espíritu del hombre, los seres de luz que rodean la humanidad, permanecen acompañando con bendiciones, el recorrido hacia el único, especial y esperado momento del adviento.

“Esta ya es la Era de la Transparencia y la Expansión. Nunti-Sunya.



Fuente: Mi libro: “UN SENDERO A LONTANANZA”.
Registro de Propiedad Intelectual DNDA: 10-427-242
Autor: Daniel García Vanegas.
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ETIQUETAS: adviento, advenimiento, temor, miedo, bloqueos, Ego, Entidad, Existencia, planeta, Crecimiento personal deontología, axiología, Esoterismo,





martes, 2 de diciembre de 2014

LOS MIEDOS

LOS MIEDOS

“Temo a un solo enemigo que se llama, yo mismo”. Giovanni Papini.

El miedo, es un sentimiento íntimo de ansiedad, proyectado como una anticipación futura que aunque basada en la experiencia pasada, es sentida en el presente. Es iniciado en el temor que está acompañado de angustia recurrente, la cual mina la confianza, el talento y la creatividad, llegando a generar reacciones que algunas veces conducen hasta a la violencia.

En general los temores nunca se hacen realidad, aunque de por sí en su desgaste, consumen la mayor parte del tiempo y la energía mental de las personas que los sufren.

Por su naturaleza fantasmal, y a pesar de la existencia de elaborados mecanismos de defensa, el ego resulta vulnerable e inseguro, pues constantemente se cree amenazado, fenómeno que se presenta aún en personas que parecen muy seguras de sí mismas.

Los miedos no tienen que ver con fuerzas del exterior, sino con el poder interno que el actor les da. Por ello, cuando internamente se repiten sin parar pensamientos negativos, significa que el actor no  busca olvidarlos, ni transfórmalos en acciones.

Sin embargo, está demostrado que las preocupaciones pueden ser transformadas en acciones positivas, pues, en cuanto el observador actúa, deshace el miedo. No se debe olvidar que los sentimientos son reacciones que se eligen tener, por lo tanto, los miedos son voluntarios y por tanto, se pueden controlar en forma racional.

El miedo, palabra procedente del griego phobos, es algo natural, más cuando es llevado a ciertos extremos se convierte en fobias o en trastornos producto de alguna manifestación de ansiedad que se caracteriza por ser un temor fuerte e irracional ante algo que en cierto sentido, representa poco o ningún peligro real. Una fobia, es una marcada desviación anormal de respuesta, que bota ante la amenaza o el peligro.

Corresponde a uno de los trastornos mentales más importantes que habitualmente afectan a un gran número de personas. Tienden a ser desencadenadas por medio de la presencia o antecediendo una situación específica.

La cultura tolteca considera que son cuatro los miedos que acompañan al observador durante la vida.

El miedo a la soledad: Donde que el ego hace creer que la persona se encuentra sola, mostrando que se haya separado de los demás, estimulando el sentido de protagonismo en busca de un reconocimiento, vano en los diferentes niveles de actuación que se puedan imaginar, sea en la familia, en la pareja, en el grupo de amistades, en el trabajo y en la sociedad, olvidando recordar, que en realidad se es parte de la totalidad, desconociendo se está unido por medio de la ‘energía integradora universal de la llama interior’, la cual posee la luz a ser expandida.

Cuando el observador se impulsa la fuerza de la luz interior, se observa con los ojos del corazón y se toma consciencia que no se está solo. La compañía del Ser Interior corresponde al poder de la creación. Entonces, se llegará a comprender que la aparente soledad, es una maravillosa oportunidad de la vida para compartir consigo mismo; y en ese momento, justamente se sintonizarán, aquellas personas que vibran con similar intensidad.

El miedo a la escasez: Aparece al reconocer falencias, falta de recursos u oportunidades al tratar de ser cada vez más abundante, forzando la ambición y la avaricia. El observador debe considerar el origen de las emociones que pretendan justificar el “deseo de merecer lo mejor que da la vida”, para superar el miedo de estar escaso.

El sentimiento de ser víctima, es una señal que el fantasma del miedo está presente, lo cual requiere de un dedicado trabajo de revisión a ser efectuado consigo mismo.

El agradecimiento es la acción que da claridad al estado de abundancia. Cuando se dan las gracias a la vida por lo que se tiene y además por lo que está en camino, se percibe la abundancia. Dar Gracias por cada nuevo día, por respirar. Gracias por el descanso y aun por las situaciones que parecen adversas más que dejan sabias enseñanzas. Al saber agradecer, los deseos se materializan.

El miedo a la enfermedad: La enfermedad, es un desequilibrio del estado del cuerpo y la conciencia. Cuando se empieza a sentir debilidad, está claro que se ha perdido la fortaleza interior. ‘Enfermedad’, es un vocablo compuesto procedente del latín “in-firmus” que significa ‘Sin firmeza. Al erradicar las auto-culpas, se alejan las prisiones del saboteo mental y el observador se libera de éste tipo de ataduras.

Con razón, Platón dijo: “Mente sana en cuerpo sano”. Al pensar en sentido positivo con respecto de sí mismo, la enfermedad no se contagia. Estar en silencio y abrir un espacio a la meditación, es un valioso remedio para la enfermedad. De todos los medicamentos, la armonía también crea adicción. Con la aplicación de esta fórmula, se logra la salud y vitalidad, para mantener el cuerpo y el alma saludables.

El miedo a la muerte. Temor asociado con enseñanzas socio-culturales destinadas a la dominación del individuo. Contempla la tanatofobia o miedo a la muerte y necrofobia o temor a las cosas muertas. Ambos términos suelen usarse indistintamente. Quienes padecen de estas condiciones no pueden explicar con claridad el sentimiento escalofriante que experimentan.

El miedo a la muerte se supera, cuando se comprende que es irreversible y al momento en que la mente logra proyectar la trascendencia de la entrega, bondad, generosidad, compromiso, desprendimiento, altruismo, amor al prójimo, capacidad de dar sin condiciones, sin esperar retribuciones.

Una interesante terapia para observar el fenómeno, es cerrar los ojos durante un momento e imaginar que hace una semana se ha muerto y que se está en el cementerio visitando la propia tumba. Al mirar la lápida y leer el nombre, las fechas de nacimiento y de partida de éste mundo. A continuación, se trata de pensar cuál frase póstuma quedaría allí escrita. A partir de ahora, a trabajar para cumplir el enunciado declarado.

Existen muchos tipos de fobias, destacándose algunas específicas, sociales o trastornos que son resultado de la ansiedad social. Existen situaciones que aunque pueden ser aparentemente normales, a determinadas personas les pueden crear fobias y a otras no: ir al dentista, espacios cerrados, ascensores, insectos o animales, etc. Muchas personas que padecen fobias son capaces incluso de reconocer que éste miedo es excesivo e irracional, pero sin embargo, no lo controlan.

Entre los principales síntomas de las fobias, se pueden encontrar los siguientes: aturdimiento, aumento de la frecuencia cardíaca, escalofrío, estremecimiento o temblor, malestar estomacal, sensación de ansiedad o atragantamiento, sensación de mareo, sudor…

Las fobias más comunes entre otras son: la claustrofobia o temor a lugares cerrados, la acrofobia a las alturas, la agorafobia a lugares abiertos, la aerofobia a los aviones y al vacío, la glosofobia o hablar en público.

Igual hay algunas fobias inusuales, he aquí algunas a manera de ejemplo:
ü  Coulrofobia, miedo a los payasos.
ü  Hagiofobia, miedo a los santos y sus figuras.
ü  Hierofobia, temor a lo sagrado y a objetos religiosos.
ü  Hilofobia, temor a los árboles.
ü  Nomofobia, temor a que el celular no tenga señal.
ü  Ombrofobia, terror a la lluvia.
ü  Omfalofobia, miedo a los ombligos.
ü  Papafobia, miedo al Papa.
ü  Pogonofobia, temor a la barba.
ü  Somnifobia, temor a quedarse dormido.
ü  Trezidavomartiofobia, temor al número 13.
ü  Tripofobia, miedo a los agujeros.
ü  Turofobia, miedo al queso.
ü  Uranofobia es el temor al cielo y a la vida después de la muerte.
ü  Uranofobia, miedo al cielo.
ü  Xanthofobia, miedo al color amarillo.
Por su parte, el pánico desde el punto de vista individual, es la explosión y el desbordamiento sin control del miedo, es producto de una sobrecarga de angustia que paraliza y está probado que frente a ciertos actos, desemboca en crisis depresivas.

Si se prevé, las crisis y toman ciertas medidas para evitarlas o enfrentarse a ellas, se estará invirtiendo sabiamente el tiempo. Las cosas, muy rara vez evolucionan hasta el nivel de una crisis, sin haber dado antes alguna advertencia previa.

Un poco de previsión y de mantenimiento preventivo, asegurarán que se pasará más del tiempo disponible, dedicado al logro de las metas, en vez de pasarlo reaccionando a las crisis.

Puesto que el temor, la fobia y el pánico son una condición humana, se debe aprender a convivir con ellos, puesto que si se les da la oportunidad de entrar y aposentarse, se quedarán para siempre y con frecuencia marcarán sus influencias adversas, a menos que el individuo esté alerta para reconocerlos, controlarlos e inclusive utilizarlos en beneficio de sus actos, esto es, a favor del logro de los propios intereses.

El miedo es el manto en que te envuelves para no ser visto” Anthony de Mello.


 
Fuente: Mi libro: “UN SENDERO A LONTANANZA”.
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