martes, 30 de diciembre de 2014

LA ENERGÍA (III)

LA ENERGÍA (III)

“Que tú no sepas hablar chino, no significa que mil millones de personas no sepan hacerlo. Proverbio popular.

Desde un principio se deben hacer claras diferenciaciones conceptuales para evitar falsas interpretaciones.

Existe una gran diferencia entre lo que se considera “energía” en el argot popular, frente al significado estricto que le atribuyen las ciencias físicas, y mucho más aún, con respecto al profundo criterio asumido por las creencias de tipo esotérico o religioso. Esto, sin desconocer que tanto para una interpretación particular, como para cualquier otra asumida, la energía es en sí, un simple inconmensurable factor universal.

Pues bien, ya las culturas antiguas diferenciaban dos clases de influencias de la energía: la de acción-reacción, relacionada con el sol, el calor y la consciencia, esto es así referido a una energía constructiva-transformante, concepto asimilado en oriente con el principio Yang y la energía de emanación-disolución, ligada a la oscuridad, al frio, a los astros, al reflejo, a la imaginación y al inconsciente, esto es en sí, un tipo de energía generativa-degenerativa, asociada con el principio Yin.

Estas dos clases básicas de energía forman la energía primordial que es única, infinita e indestructible, según lo contemplan las tradicionales enseñanzas del Tao tan asiduamente aceptado y seguido por los chinos y reconocido entre tantos otros, por el Brahma de los hindúes.

Según sus creencias, las energías son vibraciones y trabajan sobre los cuerpos superiores de los individuos, de manera que son las que dan hasta el color específico propios de los cuerpos astral y mental de los seres humanos.

El grado de sensibilidad recíproca de dichas energías, determina el impacto de las mismas, sobre cada individuo. Sostienen tales filosofías que una vez los cuerpos astral y mental han absorbido parte de estas vibraciones, ellas se traducen en flujos de energía que pasan a través del cuerpo etérico, para finalmente llegar a incorporarse a las energías fundamentales propias de la dinámica del cuerpo físico.

Para su concepción, estas energías son mucho más básicas que átomos de luz, pues consideran que todo es sustancia-luz, lo cual, produce los pensamientos, los sentimientos, los impulsos y que además, ‘el todo’, resulta ser la totalidad de los impulsos latentes y expresados en el hombre, por medio de las neuronas del cerebro que a su vez responden a ellos, de modo que se traducen en acciones.

Este tipo de energías, trabaja simultáneamente sobre millones de seres humanos a la vez, de forma que se propone que la humanidad, en función de su influjo vibracional conjunto, se dirige al cumplimiento de su destino.

Empero, asimismo aparece la percepción puntual de la energía en forma de sonido. Conny Méndez desarrolla el tema en su libro: “Metafísica 4 en 1” de la siguiente manera:

La materia más densa es la piedra. Se dice que en éste plano más denso la energía vibra en la primera octava, la cual cuenta con dos vibraciones por segundo, la segunda octava tiene cuatro vibraciones y la tercera ocho. Es decir, por cada nueva octava se duplican las vibraciones de la anterior. Sí, aunque una piedra pueda parecer estática, no lo está. Ella vibra, o se palpita, a razón de dos oscilaciones por cada segundo”.

Todo es vibración, incluido el vacío cósmico. Algunas culturas consideran que la creación, es la Consciencia Superior explorándose a sí misma a través de todas las formas posibles imaginables que incesantemente permanece siempre en curso de su propia exploración infinita, a través de la energía propia de cada ser o de cualquiera de sus infinitas manifestaciones.

Sostienen que allí donde cada partícula de átomo se encuentre, allí, es el ‘Centro del universo’. Si hay vida en ello, entonces la energía en el vacío cósmico que le subyace, sea cualquiera la dimensión o el estado expandido, atemporal, a-espacial o a-substancial, simplemente estará presente en la existencia de una consciencia de existencia por demás, simple, pero absoluta.

Conviene entonces tocar los temas de radiación y frecuencia, no tanto en términos científicos, sino más bien, en términos prácticos.

El ser humano vive en un mundo tridimensional, cuya limitada realidad, es holográfica, como resultado de su percepción sensorial. Lo mismo ocurre con cada sentido: la audición, el olfato, el tacto, el gusto y todos los demás no aceptados por no formar parte de la tradición.

No obstante en compensación, se cuenta con la glándula pineal, la cual, tiene una función más importante que la normal a ella atribuida, esto es, regular el sueño y hacer soñar. Tal función primordial, trata de cumplir con el oficio de lo que se conoce como el tercer ojo, como se verá más adelante.

Igualmente, se sabe que la radiación, la luz, el sonido y el color, son grandes manifestaciones de las frecuencias que se muestran en la Matriz Causal y son detectables como fenómenos propios de la física normal del acontecer de la vida y para efectos prácticos de percepción, están generalmente representadas por ondas senoidales.
  
La Matriz Causal, es un sistema de frecuencia auto-contendido, infinitamente conectado en forma de un sistema físico que funciona proyectando dimensiones y simetría, en operaciones cortas. Se trata de estados lineales y no lineales manifiestos que existen bajo la influencia de las fuerzas de coherencia y fusión, donde los cambios físicos, incluyen tres estados: un estado nominal, un estado de transición y un estado objetivo.

El régimen lineal crea la física normal o relativa a partir de la interferencia, mientras que el régimen no-lineal, genera la autoconsciencia o conectividad eterna e infinita.

Coherencia, es pues un estado eternamente armónico e infinitamente conectado del universo, y envuelve todo lo creado por medio de la física pura de Phi (fi); aunque igual se indica que ante su prolongada permanencia, tiende a formar inercia. La causa nominal es algo así como una la trenza que conecta toda la realidad manifiesta, cuya coherencia en un sistema no-lineal, genera un incremento en la manifestación de la física lineal, mientras que la fusión del régimen lineal, resulta derivar en el denominado decaimiento físico lineal.

Las diversas formas de coherencia en el proceso de fusión, dan lugar a diferentes formas de objetividad. Una mayor fusión, une la física lineal en operaciones de simetría pura, y luego, vuelve de regreso a la causa nominal infinita. Por lo tanto, la causa nominal se encuentra más allá de toda objetividad y de cualquier cambio.

Fuerza vital, es el término genérico que se da a las diversas formas de coherencia que surgen entre los regímenes no-lineales y lineales. La limitada percepción de los sentidos engaña al observador. La aparente materia sólida, en verdad no existe en realidad, pues todo es energía, tal como indicó Albert Einstein: E=MC2.

Al imaginar consolidar una cantidad inmensa o casi infinita de energía y apretarla hasta formar una diminuta bola de energía positiva a la que se llamará electrón y a continuación agrupar otro tanto de energía, hasta conseguir dos bolitas más se tendrá un protón y un neutrón. Luego, al unir unos cuantos neutrones, protones y electrones entre sí por medio de energía electromagnética, entonces se llega al átomo.

Pues bien, una cantidad indeterminada de miles y miles de millones de átomos conforman un cuerpo.  Por tanto, al mirar un cuerpo sólido, en realidad se trata de un grupo de muchísimos átomos unidos por la inconmensurable fuerza de la energía electromagnética. Sin embargo, al mirar atentamente los átomos, en realidad se ve que el 99% de su conformación corresponde a vacío cósmico. Cada átomo no es sólido, se forma de un tan amplio espacio vacío que en su interior permite el movimiento de las mencionadas partículas a gran velocidad, las mismas que a su vez no se dispersan, gracias a la presencia de otra energía que actúa como atractor y obra para mantener todo el conjunto unido.

Pues bien, los electrones, los protones, los neutrones y hasta el aparente vacío o pegamento que mantiene todo unido, todo ello es energía. Al palpar cualquier sólido, los sentidos interpretan que es consistente, que es materia, pero se trata de una mentira relativa. Es una Ilusión palpable. En realidad, es una energía inmensa que asume una determinada forma. Lo que en el fondo se percibe, son las fuerzas de la energía electromagnética ya asociadas, que impiden que por ejemplo, los átomos de un cuerpo se mezclen con los de otro.

El cuerpo humano es energía. Hasta los mismos ojos dicen que es materia sólida, más en realidad, toda está formada de átomos, simplemente, de partículas de energía.  Aquello que se ve, también es energía en forma de luz, diminutas bolitas de energía en forma de quantums lanzadas por ejemplo desde el Sol, que chocan contra los escudos de otras fuerzas electromagnéticas que igual forman cada cuerpo.

Igual, lo que se escucha son también las ondas de energía o vibraciones cuyo reflejo se transmite por medio de la cadena de átomos difuminados a través del Aire.  Se aprecia que lo que se oye, se ve, se toca o se siente, es materia, cuando en realidad, todo es esa energía que las mentes interpretan y que el cerebro ancla como señales de energía, las cuales son tantas y tan variadas como la imaginación lo permita o la experiencia receptora lo aliente o alimente.

Todo es energía, más sus vibraciones individuales son diferentes. Eso hace que los cuerpos no se fusionen ni traspasen, ni aún la luz en general. Un rayo de luz no atraviesa un muro, sin embargo, por ejemplo el calor puede hacerlo por efecto derivado de su diferente vibración ante el cuerpo receptor.

Empero, cuando la frecuencia de vibración baja por ejemplo hasta los 2,1 GHz, la onda será totalmente distinta a la propia del supuesto muro, entonces, la onda ignorará completamente el muro y lo atravesará, de esta forma no casual, funcionan las ondas electromagnéticas de la radio, la televisión y el teléfono inalámbrico.

Las dos energías no chocan en el continuo espacio-tiempo y así una puede atravesar la otra. Si las frecuencias de vibración son iguales, entonces chocan y como resultado se produce la ilusión de solidez.  Lo mismo ocurre con el cuerpo. En realidad la energía que forma los cuerpos está variando todo el tiempo, en su frecuencia o en su velocidad de vibración. La velocidad de vibración es distinta cuando se está contento que cuando se está triste. Además, cuando varía la temperatura del cuerpo, varía la frecuencia a la que se emite la energía electromagnética o calor, así que ahí aparece otro momento que define que la vibración constantemente está variando.

Si la vibración variase lo suficiente, entonces el individuo podría atravesar muros igual que lo hacen las ondas de Radio, por ser otra frecuencia de vibración de las energías electromagnéticas y sería posible librarse de los efectos de la gravedad y así transportarse.

Las cosas no se hacen por dos razones, la primera, porque jamás se ha aprendido la forma cómo se debe hacer, y la segunda, porque se ha crecido tan metido dentro de la ilusión sensorial hasta un punto tal que se acaba creyendo que la materia es sólida.  La Fuerza con la que se cree algo, se mide en función de las opiniones, creencias, convicciones o improntas individuales subconscientes,  no dejan de ser simples anclajes.

Al combinar naturalmente los anclajes de cierta manera, entonces se obtiene la denominada estrategia mental, pero mientras tanto, el observador por cuenta de su limitada naturaleza, seguirá atado a la 3D.

“Los poderes mentales determinan la diferencia entre la ilusión y la realidad. Anónimo.



Fuente: Mi libro: “UN SENDERO A LONTANANZA”.
Registro de Propiedad Intelectual DNDA: 10-427-242
Autor: Daniel García Vanegas.
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