lunes, 28 de diciembre de 2015

APOLOGÍA NAVIDEÑA


APOLOGÍA NAVIDEÑA

“El que domina a los otros es fuerte; el que se domina a sí mismo es poderoso”. Lao Tsé.

Cuando Julio César introdujo su calendario en el año 45 a.C., el 25 de diciembre era ubicado en el día preciso del solsticio de invierno, luego siglos después con el surgimiento del calendario gregoriano dicho evento pasó a suceder entre el 21 y 22 de diciembre, sin embargo la fecha original de la nominación de la festividad permaneció inalterada, lo que conlleva la idea del 25 de diciembre como fecha del nacimiento de Jesús y de tantos otros avatares que le precedieron, todos reconocidos por cuenta del sinnúmero de antecedentes que son comúnmente aceptados por pertenecer a la sombría clasificación de los “paganos”.

La palabra Invictus o invicto, corresponde a antiguo un epíteto utilizado para resaltar la naturaleza de las diversas divinidades adoradas en sus diversos cultos. El calendario romano de principios del Imperio incluye a Júpiter, como Invictus Invictus y a Marte también se le adjudica el título. Fue en época de la República tardía y durante todo el período imperial que éste término se usó para ensalzar una gran variedad de deidades, tales como Hércules, Apolo y Silvano.

Por lo tanto, constituyó una forma bien establecida que repercute, cuando igual se le aplica a Mitra por parte de los devotos romanos a partir del siglo II. El vocablo tiene pues una clara asociación con deidades solares y con el monismo solar y como tal, se convirtió en el epíteto preferido de la adjetivación del Sol como deidad tradicional de Roma y propio del culto estatal romano, el mismo que fortaleció el emperador Vario Avito Basiano o Heliogábalo (203-222) cuya deidad ‘El Emesan Solar’, dirigió el panteón oficial de Roma bajo el mandato de dicho gobernante.

Previo a ello, una dedicación datada en el año 158 en Roma, hace referencia a una estilística grabada en un ‘phalera’ romano a Inventori lucis soli, referida al invicto Augusto quien es nombrado como el artífice de la luz o Sol Invictus Augustus. Estos primigeos ejemplos romanos son así atestiguados, aun cuando en el año 102 es Aniceto a quien se le abroga la restauración del templo del Sol.

Empero, existen variadas teorías sobre el origen del 25 de diciembre como día de la Navidad que surgen desde los diversos modos de indagar el pasado y según lo defiende William J. Thige, sólo es en el siglo III de la era cristiana cuando se celebra en debida forma, el nacimiento de Jesús el 25 de diciembre, pues antes los romanos simplemente celebraban la fiesta natalis invicti Solis o nacimiento del Sol invencible[1], festividad que obedece a la antigua celebración del nacimiento anual del dios-Sol acaecida en cada solsticio de invierno, costumbre adaptada por los seguidores cristianos en el tercer siglo d.C. con propósito de facilitar el acercamiento y la sencilla conversión de ciertos pueblos paganos.

Así, para hacer más fácil que los romanos pudiesen convertirse al cristianismo sin abandonar sus costumbres y festividades, el papa Julio I pidió en el 350 que el nacimiento de Jesús fuera celebrado en dicha fecha, y entonces luego, el papa Liberio decreta ese día como el nacimiento de Jesús de Nazaret en 354.

La primera mención de la realización de un banquete de Navidad cristiana celebrada en tal fecha, se le asigna a Constantinopla y data del año 379, bajo el auspicio de Gregorio Nacianceno. Posteriormente la fiesta fue introducida en Antioquía hacia el año 380. En Jerusalén, Egeria personaje del siglo IV, atestiguó el banquete de la presentación, cuarenta días después del 6 de enero, esto es, el 15 de febrero que parece haber sido la fecha de la celebración del nacimiento, mientras tanto, el banquete de diciembre alcanzó a llegar a Egipto, ya en el siglo V.

Algunos sostienen que el 25 de diciembre fue adoptado solamente en el siglo IV como día de fiesta cristiano, después que el emperador romano Constantino I el Grande, se convirtiera al cristianismo y lo hizo para animar un festival religioso común y buscar convertir a los paganos, en cristianos.

Una lectura atenta de algunos expedientes históricos, indica que la primera mención de tal tipo de banquete en Constantinopla sólo sucedió hasta 379, bajo el patrocinio de Gregorio Nacianceno. En Roma, puede ser confirmado solamente cuando se menciona un documento aproximadamente del año 350, pero sin ninguna mención de la mencionada sanción por parte del emperador Constantino.

Pues bien, los detalles del origen del evento, remiten entonces al observador a los solsticios, cuyo nombre proviene del latín solstitium, término que aparece reiterativamente mencionado como Sol Sister y que significa ‘Sol quieto’, y su presencia corresponde a los momentos del año en los que el Sol alcanza su mayor o menor altura aparente en el cielo y cuya duración luminosa hace de ese día o noche, aparecer como las máximas de cada año, respectivamente.

El solsticio oficialmente inicia cambio de estación y en el Hemisferio Norte, el de invierno se produce al momento en que sucede el día más corto y/o la noche más larga.

Astronómicamente los solsticios son los momentos en los que el Sol alcanza la máxima declinación norte (+23º 27′) o sur (−23º 27′) con respecto a la posición de la línea del ecuador terrestre, llegando así a su extremo en su movimiento de balanceo.

Actualmente dentro del calendario vigente, esto ocurre alrededor del 21 de diciembre y se le denomina de solsticio de invierno, en el Hemisferio Norte o de verano en el hemisferio sur. Curiosamente, en el polo Norte nunca sale el Sol, pues éste siempre se mantiene 23° abajo del horizonte.

El solsticio de invierno y su inminente legado, o sea la Navidad, constituye una de las fiestas ancestrales más cargada de simbolismo de las que se tenga referencia alguna. La antigua ‘Realeza Sagrada’ del mundo conocido, vinculó cada vez y con mayor frecuencia, éste tipo de fiestas dentro de las costumbres de los pueblos.

Sucede que las jefaturas guerreras, tras su correspondiente iniciación, se tomaban la prerrogativa de practicar ciertos rituales mágicos y propiciatorios que eran llevados a cabo en fechas y ocasiones especiales, en general, todas ellas vinculadas con los ciclos cósmicos naturales, aprovechando así la ocurrencia de ciertos eventos para generar la ocurrencia de creencias en torno a las jefaturas guerreras, dando así la idea de una derivación sagrada directa y adjudicándose el poder de manejo, de donde a su vez provenían las soberanías políticas y mágico-religiosas que finalmente llegaron a pre-configurar la idea contemplada por la tradición que al final deja establecida una ‘Realeza Sagrada’ hereditaria que no se cuestiona.

Pues bien, según la Enciclopedia Católica, la Navidad no está incluida en la lista de festividades cristianas ni de Ireneo, ni presente en la lista de Tertuliano desarrollada acerca del mismo tema, las cuales, son las listas más antiguas que se conocen y provienen de Antioquía (Antakya) o sea, de la antigua Alejandría, hoy Turquía.

La evidencia más temprana de la fecha de la Navidad aparece datada cerca del año 220 de la era cristiana, cuando Clemente de Alejandría, indica que ciertos teólogos egipcios, por demás, ‘muy curiosos’, asignan no sólo el año sino también el día real del nacimiento de Cristo como el 25 de pashons copto, es decir, el 20 de mayo, registro efectuado en el vigésimo octavo año del reinado de Augusto.

Sin embargo, ya desde el año 221, en la obra Chronographiai, de Sexto Julio Africano, ya se popularizó el 25 de diciembre como la fecha del nacimiento de Jesús, así que para la época del Concilio de Nicea I en 325, la Iglesia Alejandrina, ya había fijado con certeza el llamado Díes nativitatis et epifaníae.

Resulta notorio que los primeros discípulos de Cristo llamados posteriormente cristianos en Hechos 11:26, no celebraban la Navidad, de modo que la ausencia de un dato conciso o las divergencias con respecto a la fecha de nacimiento, indujeron tardíamente a que se adoptara el 25 de diciembre como fecha oficial del natalicio y el 6 de enero como la Epifanía, tal como hoy se celebra, con particular devoción en los países hispanoamericanos

Más tarde en la misma Antioquía, probablemente hacia 386, Juan Crisóstomo, impulsó a la comunidad a unir la celebración del nacimiento de Cristo como el del 25 de diciembre, aun cuando se sabe que parte de la comunidad, ya guardaba ese día desde años antes.

Mientras tanto otro ingrediente entra en el análisis, se trata del hecho que en el Imperio romano, las celebraciones a Saturno durante la semana del solsticio, eran tal vez el acontecimiento social más destacado y llegaban a su apogeo cada 25 de diciembre.

El Sol Invictus o Sol Invencible, fue el dios oficial del Imperio Romano tardío, tanto es así que en 274, el emperador romano Aureliano, resalto su culto oficial, adosándolo junto con otros cultos romanos más tradicionales.

Ésta representación del dios se vio tan favorecida que a partir de allí logró aparecer en las monedas, cuya imagen llegó hasta el reinado de Constantino. La última inscripción que refiere a Sol Invictus, data en 387 d.C., de modo que para el siglo quinto, ya no había suficientes devotos, por tanto, Agustín consideró en su momento necesario, predicar en contra de esa figura ya sustituida.

Retomando el hilo, se dice que los romanos celebraban por medio del solsticio de invierno, un evento al que llamaban ‘bruma’ o fiesta del Natalis Solis Invicti, todo ello, dentro de las llamadas festividades Saturnales, realizadas en honor de Saturno que como indicado, se celebraban entre el 17 y el 25 de Diciembre desde la Antigua Roma, puesto que asociaban a Saturno, con el Dios griego Cronos gobernador del Universo desde la Edad de Oro, lo que igual correspondía al onomástico de Apolo.

Durante el mandato de Domiciano[2], (51-96 d.C.) las Saturnales adquirieron una enorme importancia, ya que como indicado, tenían lugar en el periodo de mayor oscuridad del año y se celebraba a la luz de velas y antorchas, con banquetes, bebidas y juegos de azar, instituyendo desde entonces el tradicional intercambio de regalos.

Las fiestas daban inicio con un sacrificio en el templo de Saturno, al pie de la colina del Capitolio, construido en honor de ese dios, celebración que proseguía con un banquete público, abierto para todos.

Durante las Saturnales, los esclavos disfrutaban de mayor libertad, y eran relegados de algunas de sus obligaciones. Sus amos, quienes durante esos días no contaban con servidumbre, se dedicaban a departir con los amigos, tal como el sabio Ambrosio Teodosio Macrobio en el siglo IV, describe las fiestas en su obra Saturnalia.

El festival duraba cerca de siete días e incluía al final, el momento del solsticio de invierno. Así, por cuenta de ésta celebración los romanos posponían todos los negocios y las guerras; y como indicado, había intercambio de regalos y liberaban temporalmente a sus esclavos. Tales tradiciones son un claro antecedente de las actuales costumbres de la Navidad. Hoy los patrones dan asueto, vacaciones, regalos y hasta pagan primas.

En general, se tiene la opinión que el 25 de diciembre como fecha de la Navidad, fue seleccionada para corresponder con el festival romano de Dies Natalis Solis Invicti o ‘Día del nacimiento del Sol Invicto’ pero las investigaciones revelan que la fiesta fue instituida mucho, pero mucho tiempo antes que el ícono del Sol Invictus llegara a Roma.

En todo caso, la idea mítica del nacimiento del Salvador o Avatar , está presente en la gran mayoría de las primeras religiones de la historia, incluida la narrativa expuesta en el nuevo testamento así por ejemplo, nacieron deidades como: Krishna (3200 a.C.); Horus (3.000 a.C.); Mitra (1400 a.C.); Zoroastro (800 a.C.); Heracles (800 a.C.); Buda (560 a.C.); Dionisio (500 a.C.); Tammuz (400 a.C.); Hermes, Adonis, Helios, Apolo (200 a.C.);Huitzilopochtli en Tenochtitlán y muchos más.

La historia incorpora una serie de elementos de narraciones hoy tildados de paganos, que sobre otra serie de deidades han quedado registrados en una extensa área planetaria, por ejemplo, muchos de los salvadores del mundo e ‘hijos de Dios’, comparten o aportan aspectos comunes al mito cristiano: Adad de Asiria., Alcides de Tebas, Attis de Frigia, Baal de Fenicia, Bali de Afganistán, Beddru de Japón, Crite de Caldea, Deva-Tat de Siam, Hesus de los druidas, Serapis de Egipto, Indra del Tíbet, Jao de Nepal, Mikado de los Sintoos, Odin de Escandinavia, Quetzalcoatl de México, Salivahana de las Bermudas, Tamuz de Siria, Thor de los galos, Wittoba de la Bilingonese, Xamolxis de Tracia, Zoar de los bonzos.

En su preclaro momento político, Constantino fielmente creyó que la nueva colección amalgamada de mitos uniría las diversas variantes de creencia y acercaría las opuestas facciones religiosas bajo una sola historia representativa, de modo que hoy, al mirar la compilación de una manera desapasionada, se encuentran tal cantidad de similitudes que inclusive para cualquier observador por más desapercibido que él sea, le resulta imposible justificar que tantos eventos, se correspondan a simples coincidencias.

Desapasionadamente se pueden ver muchas de ellas y en especial notar las estructuras comunes que marcan sus orígenes, junto con las innumerables similitudes, tal como se verá más adelante.

HORUS

La Leyenda original egipcia de Horus resulta muy similar a la de muchas historias de avatares, incluida la de Jesús, pero por supuesto muchísimo más antigua, pues fácilmente se remonta a unos 3.200 años a.C. Asimismo, las figuras icónicas de Horus y Osiris su padre, con frecuencia son intercambiables en los mitos, al decir: "Yo y el Padre somos uno".
Cuenta la leyenda que el dios legendario Osiris quien fue asesinado y resucitó como inmortal del vientre de Isis con el nombre de Horus, conocido desde la época predinástica. Un dios vinculado a la realeza que tutelaba a los monarcas tinitas, cuyo centro de culto era Hieracómpolis.

En el Imperio Antiguo, el faraón era la manifestación de Horus en la tierra, aunque al morir se convertirá en Osiris y pasaba a formar parte del dios creador Ra. Durante el nuevo imperio, Horus  fue asociado con el dios Ra, llamado Ra-Horajty y forma la parte troncal de la Gran Enéada y de la trinidad osiriaca conformada por: Osiris, Isis y Horus.
Pues bien, el epíteto personal de Horus era ‘Iusa’ el hijo siempre sentado al lado de ‘Ptah’ y en constante devenir con el Padre’. E igual, se le llamaba también ‘Krst’ que significa ‘el primer ungido’. Por ello parece aportando la totalidad del nombre de Jesucristo: Iusa-Krst.

ü  Horus nació de la virgen ‘Isis-Meri’ el 25 de Diciembre, en una cueva / pesebre y su nacimiento fue anunciado por una estrella de Oriente, el cual luego contó con la presencia de tres hombres sabios.
ü  Su padre terrenal se llamaba “Seb" que traducido corresponde a José.
ü  De niño fue un maestro anticipado en el templo y fue bautizado a la edad de 30 años.
ü  El hombre que bautizo a Horus, fue Anup el Bautista en el río Larutana, (río Jordán) quien igual fuera decapitado, más curioso resulta que Anup se traduce como Juan.
ü  Tenía doce discípulos y llevó a cabo muchos milagros, resucito a un hombre llamado ‘El-Azar-us’... ¿Lázaro?, igual, caminó sobre las aguas, se transfiguró, fue crucificado, enterrado en una tumba y resucitó.
ü  Hizo milagros, exorcizó a los demonios.
ü  Fue traicionado por Tifón, crucificado entre dos ladrones el 17 del mes de Athry. Sepultado en una tumba y al tercer día, el 19 de Athry, resucitó.
ü  Sus discípulos por su muerte y resurrección celebraban cada año en el equinoccio invernal o pascua.
ü  Él era "el pescador," y se le relacionaba con el cordero, el león y el Pescado ‘Ichthys’.
ü  También fue conocido bajo otros nombres como “El Camino, la Verdad, la Luz, el Mesías, el Ungido, Hijo de Dios, el Hijo del Hombre, el Buen Pastor, el Cordero de Dios, el verbo", Dios convertido Hombre, el Hijo del Señor, el Verbo hecho carne, la Verdad de la Palabra, etc.
ü  El Padre Nuestro cristiano resulta idéntico palabra por palabra a “La oración del Ciego” que ya usaban los egipcios desde 1500 años a.C.


KRISHNA

Considerado el Salvador en la india, nació 1.000 años a. C. Las semejanzas de todo tipo con el mesías de Nazaret son más que asombrosas. De hecho, hasta su nombre recuerda su gran cercanía. Más de cien hechos y similitudes se resaltan entre ambos avatares. Cientos de hechos que se incluyen los distintos evangelios canónicos y como producto de su detallado análisis, se enumeran en el paralelo de sus vidas.
 ü  Nació de una Virgen de nombreDevaki’ Divina.
ü  Su padre era un carpintero.
ü  Su nacimiento en una cueva fue asistido por ángeles, hombres y pastores.
ü  Las vacas adoraron su nacimiento.
ü  Su Natividad fue anunciada e iluminada por una estrella.
ü  Hombres sabios le entregaron como regalo Oro, Mirra e Incienso.
ü  Fue perseguido por un Rey Kansa, tirano que ordenó la masacre de miles de infantes.
ü  Era de ascendencia real.
ü  Fue bautizado en el río Ganges.
ü  Hizo un sinnúmero de milagros y otras maravillas, además viajó mucho.
ü  Resucito a los muertos, curo a leprosos, a ciegos y a sordos.
ü  Predicaba por medio de parábolas para enseñar acerca de la caridad y el amor.
ü  Vivió pobre y que amaba a los pobres.
ü  Se transfiguró delante de sus discípulos.
ü  En algunas tradiciones que murió en un árbol o fue crucificado entre dos ladrones.
ü  Krishna fallecido descendió a los infiernos, pero definitivamente al tercer día ascendió a los cielos.
ü  Él se levantó de entre los muertos y ascendió a los Cielos. 
ü  Llamado “El Buen Pastor, el señor de los señores, el redentor y fue considerado "el Primogénito, el portador de la palabra el libertador universal”.
ü  Representa la segunda persona de una ‘trinidad’.
ü  Proclamó la resurrección y el camino hacia el Padre.
ü  Fue considerado “El principio, el medio y el fin", el Alfa y Omega, además de ser omnisciente, omnipresente y omnipotente.
ü  Sus discípulos le otorgaron el título de "Jezeus", palabra que significa ‘esencia pura’.
ü  Krishna regresará para luchar contra el príncipe del mal que desolará la Tierra.
ü  Krishna es la segunda personificación de la Trinidad Hindú.
Cabe señalar que una anterior ortografía común Inglés de Krishna era ‘Christna’, que revela una clara relación con ‘Cristo’.


MITRA

La historia de Mitra, Dios del ‘Sol Invictus’ de Persia, precede al mito cristiano por lo menos 600 años y su imagen tiene una gran similitud con el personaje de Nazaret.

Según Wheless,[3] dicho culto era muy difundido entre las religiones paganas, ya que poco antes del advenimiento de la era cristiana, era considerada: "La religión más popular y ampliamente extendida de esos tiempos”.

ü  Mitra descendió del cielo como hombre para salvar a la Humanidad de sus pecados.
ü  Nació de una virgen el 25 de Diciembre.
ü  Fue considerado el maestro itinerante que viajaba como iluminador de hombres.
ü  Tenía doce compañeros o discípulos.
ü  Llevó a cabo multitud de milagros.
ü  Fue enterrado en una tumba y después de tres días resucitó evento celebrado anualmente.
ü  Su religión tenía una “Cena” o Eucaristía.
ü  Las Sagradas comidas, pan y agua, o pan y vino, son simbólicamente el cuerpo y la sangre del sagrado tauro.
ü  Luego de la celebración de la oblación del pan, aparecía una imagen de la resurrección de Mitra.
ü  Fue identificado tanto con el león y el cordero.
ü  Su día sagrado era el domingo, ‘día del Señor’, cientos de años antes.
ü  La Fiesta principal la Pascua.
ü  Se le llamaba: “El buen Pastor, el Camino, la Verdad y la Luz, el Redentor, el Salvador, el Mesías. El hijo de Dios, el Cordero de Dios".
ü  Los festivales Mitraicos eran dos, uno en el solsticio de invierno (nacimiento), y otro hacia el equinoccio de primavera que simboliza su muerte y resurrección, denominada la pascua.
ü  La jerarquía cristiana es casi idéntica a la versión mitraica a la cual reemplazó.
ü  Prácticamente la totalidad de los elementos del ritual católico, de la mitra, de oblea para agua al altar a doxología, están directamente tomados de los antes misterio paganos dichas religiones.
ü  La idea de la salvación cristiana se asemeja a la de Mitra quien era un avatar salvador y sufriente.
ü  Mitra también bautizaba a sus creyentes y prometía la expiación de los pecados por el efecto del baño. Sólo que en éste rito se unía el bautismo y la confirmación, por medio de la imposición de un signo en la frente, tal como sucede en la iglesia cristiana.

BUDA

Aunque se piensa de Buda como un individuo que vivió alrededor de 560 años a.C., en algún momento el retrato que le ha sido asignado puede aparecer como una recopilación de las características de otros avatares o de hombres-dios, quien contagiado de una leyenda santa, se presenta ya sea antes o luego al período de tránsito a él atribuido.

ü  Nació de la virgen Maya, considerada la ‘Reina del Cielo’.
ü  Pertenecía a la realeza, tal como Jesús pertenecía a la Estirpe real de David
ü  Aplastó la cabeza de una Serpiente
ü  Llevó a cabo los milagros y prodigios, sanó a los enfermos, alimentó 500 hombres de una canasta pequeña de pasteles.
ü  Caminó sobre las Aguas
ü  Abolió la Idolatría y predicó el establecimiento de un reino de justicia y rectitud.
ü  Enseño la castidad, la templanza, la moderación, la tolerancia, la compasión, el amor y la igualdad de todos los hombres.
ü  Fue crucificado en un acto de expiación, sufrió durante tres días en el infierno, y fue resucitado.
ü  Ascendió al nirvana o ‘cielo’.
ü  Se le llamó: el “Buen Pastor, el carpintero, el infinito y eterno, el salvador del mundo y la luz del mundo".

En conclusión, después de ver tantas y tan claras coincidencias, se evidencia que la decisión de Constantino, fue la iniciativa a partir de la cual se estableció la Cristiandad, de modo que las ramificaciones derivadas de tales medidas tomadas para ese tiempo son difíciles de calcular, más aún si se cuenta con el agravante de la determinación de destrucción de cualquier documento que para esa época amenazará estar en contra del establecimiento de esa nueva ‘verdad’.

Es dentro de ese entorno que para el año 325 los encargados del proyecto manipularon a Constantino, quien declaró la nueva religión, como obligatoria para el imperio. Empero, esta reciente versión de religión, fue asumida como si fuese la cristiana, aun cuando poco tenía que ver con la versión original y verdadera, de las enseñanzas seguidas hasta entonces por los fieles cristianos.

En su proceso de plagio del nuevo testamento, se tomaron ciertos contenidos de algunos evangelios, mientras se prohibieron otros, se rediseño la obra y se acomodó todo el entramado a favor de la figura de Jesús, de modo que con estas bases, se creó una iglesia más ajustada a la medida del poder político y religioso, lejos de lo que en el fondo representaba el tradicional mensaje intrínseco promulgado por el Nazareno.

Así, se reinventaron los argumentos de antiguos dioses egipcios solares, se divulgo el apocalipsis en cabeza de Juan, conllevando para entonces el significando implícito hacia el retorno de la amenaza eterna, la muerte y el castigo divino esperado, todo aplazado para suceder al final de los días.

Se manipularon pues los elementos más fundamentales de las fuerzas que motivan al hombre, sea a partir de la esperanza y el miedo, como los elementos fundamentales de las expectativas sembradas en el hombre, como son: el acceso a la vida eterna o la preciada inmortalidad, el posible regreso al Edén o a la tierra prometida y en contraste, se destacó la presencia del castigo y el escarmiento eterno por cuenta de la desobediencia a los misterios y credos.

Entonces, a partir de ese momento el nuevo cristianismo haciendo amplio uso de la más extensa y rancia mitología universal, adquiere un carácter público y se fortalece por medio del trabajo de propagación general de la nueva fe impulsada por cuenta de un aparato estatal regente que se vuelve su aliado y súbdito, de cuyo resultado y producto aparece ese inmenso poder que aún permanece incólume y latente hasta hoy, sin que siquiera sea digno de cuestionamiento alguno.

En conclusión y por disciplina se sugiere que alrededor del mundo entero, deben ser encontrados aquellos sitios donde supuéstamente nació cada uno de los llamados ‘dios Sol’, quienes caminando la tierra, vivieron, sufrieron, enseñaron, murieron, etc., todo ello, como resultado de la interpretación de una mítica ocurrencia que resulta por demás de carácter común a la mayoría de las gentes, de modo que el observador entre a considerar de una vez por todas, el hecho que ese tipo de evento, no puede estar bajo ningún punto de vista, monopolizado por ninguna cultura o religión, y mucho menos, entrar siquiera a considerar que éste magno suceso se originó a partir de la llegada e implantación de la cristiandad.

“Conviene detenerse por un instante a mirar el alma, reconocer el espíritu y encontrar dentro de cada uno ese ‘Ser Interior’ que es la clave de la existencia. Dennis Heron.


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Fuente: Mi libro: “UN SENDERO A LONTANANZA”.

Registro de Propiedad Intelectual DNDA: 10-427-242

Autor: Daniel García Vanegas

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ETIQUETAS: Constantino, sol invictus, nuevo testamento, Khrisna, Horus, Mitra, Hesus, tradición bizantina,  humanidad, historia, mitología.

Namasté…


[1] https://es.wikipedia.org/wiki/Sol_Invictus
[2] Microsoft® Student 2009 [DVD]. Microsoft Corporation, 2008.
[3] Wheless, Joseph Forgery in Christianity [La falsificación en el cristianismo]