martes, 19 de julio de 2016

LO NUMÉRICO (7)


LA METAFÍSICA NUMÉRICA


“El que no cree en la magia nunca la encontrará”.
Roald Dahl

 

TRANSICIÓN A OTROS NÚMEROS.

No sólo el Tres es triple para el cumplimiento de la función unificante como ya fue expresado, sino que esto también se cumple en el objetivo de cada uno de los otros dos números básicos.


Cualquier disposición ternaria debe en efecto:

Ø  Disponer de Uno para unirse a los Dos, para así permitir el desarrollo de un tipo de polarización hacia el mismo;
Ø  Tomar su unidad esencial, como término intermedio;
Ø  Penetrar en los dos con él, para cumplir allí la unión definitiva hacia el nuevo nivel.

Por lo tanto, el Uno cumple la misma serie de disposiciones en el seno de ambos, de modo que es así como la unión, se efectúa por cuenta de la penetración recíproca.

Así para la unión creadora del Uno es absoluto ante los otros dos números primigeos, ya que representa el Amor como la primera fuente de toda la creación, de manera que sirve en primer lugar de Uno, cuya Causa de realización: es el primer pensamiento, mientras su Verbo en él, produce luego un Medio, esto es, una posibilidad en el plano de la creación limpia que realiza por medio del pensamiento; y en el tercer lugar, participa de la fuente de eficacia o fin último de la Fuerza que ejerce sobre la inercia del No-Ser.

Son tantos los grados de descenso del pensamiento hacia el Verbo en su sacrificio de amor en el seno de la Naturaleza, que dispone de la fuerza de la Inteligencia, a su vez capaz de recibir el pensamiento divino; da a la ‘Idea de la Forma’ todo aquello que puede responder al plano del Verbo y permite a la Energía, que cumpla su misión y además conserve esa forma.

Es por eso que San Juan dice: " Hay tres que dan testimonio al cielo: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo; y son tres los que dan testimonio sobre la Tierra: el Espíritu (inteligencia plena), el Agua (idea de la forma maleable), y la Sangre (la energía)”. Ello es también aquello que está simbolizado en el Sello de Salomón.

De su representación surgen varias consecuencias:
En primer lugar, hay tres fases en la creación, y por consiguiente se establecen tres clases de creaturas:
Ø  el plano divino o la región divina del Pensamiento, el de Uno;
Ø  el plano medio de transición o región media, el Inteligible, y de la ley; y
Ø  el Plano de los efectos y de posibilidad del ser real.

Es decir en su composición hay una debida selección unitaria, en la región de las formas.

En segundo lugar, aparece la existencia o más bien, el funcionamiento del Tres que lleva inmediatamente hacia la existencia y al funcionamiento del Seis: sus efectos son concomitantes a causa de la polarización primitiva y a causa de su fin, de modo que ahora se puede decir: ‘No de uno sin dos, no de dos sin tres, no de tres sin seis’.

Por fin no sólo la existencia del Espíritu de unidad lleva al Seis, sino que conduce al fin realizador que es su razón de ser y a la creación, así, conlleva la tercera Trinidad. No basta, en efecto, que para los Dos hubiera sido permitida la realización o la unión final, hace falta que lo ejecute a su regreso, por su esfuerzo limpio. A cada una de las facultades enumeradas en seguida, como recibidas por los Dos del Espíritu de unidad, se añade una nueva facultad activa y limpia que se despierta.

Al poder de la Inteligencia responde el Amor, la Atracción, el Deseo, fuentes de toda evolución. A la idea se sobrepone con Voluntad, esto es, la decisión de producir la forma que sea adecuada a la sentida.
A la energía se añade el Movimiento, entonces se produce el deseo y el querer, como actividades efectivas del espacio por vía de la extensión. Hay pues Tres trinidades necesarias para la Creación, y no solamente Dos.

Así la sola existencia del Uno que lleva a la de los Dos, necesita también de nueve números. Es por esto que Pitágoras y los Antiguos decían: se tiene allí sólo un número, el que se escribe: 0, 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9; pues ningún otro es un número propiamente dicho, es sólo un compuesto hecho de ese Número básico repetido más o menos veces: sólo esta serie limitada, se define como: ‘El Número’.

Ahora bien, se distinguen allí dos secciones componentes:

Ø  La Trinidad, el elemento fundamental de esta primera serie de números ideales 1, 2 y 3.
Ø  Los seis números siguientes, duplicados de la Trinidad denominada segunda serie y compuesta por el  4, 5, 6, 7, 8, 9.

Éste, es el compendio de los ‘Números Matemáticos’, en cuanto todos los demás números posibles, han sido reunidos bajo el nombre de ‘Números Complejos’.

El diez, que los resumía expresando la unión terminada por ambos polos, era considerado por algunos el Número perfecto. He aquí la razón decimal del sistema numérico y a grandes líneas, la representación de la Creación simbolizada en el Árbol de la Vida o Sefirot.

Todos los números espirituales diferentes del Uno, esto es, el 2, el 3, el 6 y hasta el 9, se distribuyen dentro de las tres trinidades, para desempeñar desde allí el papel que corresponde a su rango ascendente, más todo hace por analogía la trinidad primitiva, según lo muestra el cuadro resumen, donde está la llave de los significados trinos respectivos.

.NIVEL
Divino
Natural
Volitivo
Ideal
1
2
3
Duplicado
4
5
6
Triplicado
7
8
9

Los números de la primera columna, hacen las veces de Uno o de Ser en cada escala y son considerados divinos. Los de la segunda y tercera columna, hacen la veces de los dos, nacidos del No-Ser y atribuidos a la Naturaleza; en cuanto a los restantes, son asumidos como voluntarios o psíquicos, porque a ellos pertenece el derecho de pronunciarse sobre la aceptación o la negativa de reconocer la unión con el amor, y por consiguiente, son los derivados del don del albedrío provisto por el Espíritu Santo.

Se asevera que es en el Dos, donde por oposición está la raíz del Mal, acompañado por el Cinco, que se encuentra provisto de la misma naturaleza y está ubicado en el centro del cuadro.
Al analizar rápidamente las características de las demás cifras aritméticas que los representan, se puede complementar la idea de la agrupación sugerida.

Cuatro
Jefe de la segunda Trinidad y corresponde al segundo Uno, que surge como revelador del Pensamiento divino.
Cinco
Verbo realizador de esta Trinidad, aparece como fuente de toda fuerza reveladora, libre y responsable.
Seis
Espíritu unificador de esta segunda Trinidad, al ser sobre todo de naturaleza natural, corresponde a la Belleza de la Forma.
Siete
Jefe de la Tercera Trinidad y aparece como la primera realización; es la Fuerza Espiritual vivificante, el Consejo de Dios y se especializa en diseminar los siete Principios directivos.
Ocho
(Tercer Dos) es el Número que se ajusta las voluntades, enumera la ley, pues manda sobre el Destino y la Muerte
Nueve
Armonía de esta última Trinidad, es la Fuerza de la Virtud y la Bendición de todas las formas armónicas.

En éste punto se aclara que las características antes enunciadas, son sólo algunas indicaciones muy sumarias, porque cada número merece un estudio especial y profundo, tanto más detallado, cuanto más fuerte sea, esto, porque cada uno tiene tantos significados diferentes, como unidades lo conforman.

Se da paso entonces  a un acercamiento al estudio de los números con el propósito de intentar caracterizar cada número, ya que se le pueden asociar ciertas condiciones que tradicionalmente le han imprimido su propia personalidad. Tal es el caso de por ejemplo:


LA UNIDAD

Sexo
Impar, activo, auto creativo.
Origen
Oculto al ser humano.
Divisibilidad
Indivisible.
Su Cuadrado
El número mismo.
Su Cubo
El mismo.
Su Raíz esencial
El mismo.
Su Nombre
LA UNIDAD.
Sentido Sefirótico
Potencia suprema.
Significado esotérico
Síntesis de todos los Números.
Correspondencia geométrica
El punto
Adaptaciones diversas.

   Naipe
Primera lámina: el Batelero, síntesis del juego.
   Astrología
El Principio creativo: el Sol, el pilar del mundo.
   Cábala
La letra Madre: Aleph

Nota: Este tipo de caracterización la puede hacer el observador como un ejercicio válido, con cualquier otro número básico y/o con todos.

LA DUALIDAD
El dos, formado por oposición, resulta cuando la unidad en sí misma, se opone a sí misma 1/1 = 2

EL TERNARIO:
El número 3, es el regreso a la unidad, que parecía quebrada por el número 2. Justo uniendo el Hijo al Padre, es así como el Espíritu Santo se realiza; es por esto que puede ser considerado como la erupción de la unidad. Emana de ella directamente, participa en su virtud, y expresa paz y beatitud. Bajo un aspecto particular, el número 3 cierra el ciclo del ser entero y puede estar considerado como el primer gran desarrollo de las múltiples ideas del ser, que en un principio era sólo una.

 “La magia es un puente que permite ir del mundo visible hacia el invisible. Y aprender las lecciones de ambos mundos. Paulo Coelho.



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Autor: Daniel García Vanegas

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